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Deshielo y ascensión, terror polar ártico de altura

Deshielo y ascensión - Destacada

Álvaro Cortina Urdampilleta ha escrito el primer clásico polar ártico de la literatura española.

Imagina que estás en Algún Lugar Helado, en Mitad de Ninguna Parte. Y que te acompaña un tipo que se jacta de ser uno de los mejores (y más ricos) cazadores furtivos que existen. La clase de tipo que tiene su despacho repleto de trofeos que en realidad son cabezas de animales cazados primero y disecados después. Imagina que tú también eres algo parecido a ese tipo. Que tú también tienes la piel de un oso polar en tu despacho y que, cuando se organizan cacerías furtivas de renos en territorio polar ártico, consigues un puesto en la especie de nave en mitad de la Nada Helada que una organización extraña, una organización hecha de siglas (la YTTPA), ha colocado allí. Que te dicen que, pase lo que pase, jamás salgas de esa nave. Que te limites a apuntar con tu rifle ahí fuera, a la Gran Nada Helada, y a esperar a que los renos desfilen ante ti. Pero ¿y si no pasa? ¿Y si los renos jamás desfilan ante tu objetivo? ¿Y si quien desfila es lo que a todas luces parece un animal prehistórico, un enorme animal de pelaje blanco y diminuta cabeza? ¿Y si dispararas? ¿Y si lo mataras? ¿No saldrías en busca de tu trofeo? ¿No saldrías en busca de su cabeza?

He aquí el inquietante y, por qué no, muy lovecraftiano arranque de la inmejorable Deshielo y ascensión, primera y brillante novela de Álvaro Cortina Urdampilleta. Con una atmósfera que combina el aislamiento de la obra cumbre de Thomas Mann, La montaña mágica, y un suspense propio del mismísimo Hitchcock —un Hitchcock que hubiera intentado imaginar lo que sintieron los acompañantes del explorador Amundsen en vez de andarse con moteles de carretera, rubias y tipos raros—, el escritor logra sumergir al lector en ese otro mundo, el mundo helado del todo incierto que no está en ninguna parte ni en ningún momento, como se sumergía Bastian en La historia interminable. Porque en esta novela no hay tiempo, solo frío, deshielo, líquenes capaces de volverte loco y cucarachas, unas cucarachas mutantes y caníbales, bípedas, trasunto salvaje de los seres humanos que habitan un territorio inhabitable. No hay nada a tu alrededor, solo lo que ocurre línea a línea en el interior de una historia que en realidad es un monstruo de cuatro cabezas, porque cada una de sus dos partes («Deshielo» y «Ascensión») contiene otras dos partes, dos historias, estrechamente relacionadas.

Álvaro Cortina

Aquí el autor, Álvaro Cortina Urdampilleta


En la primera de las cuatro partes, el cazador Isaac Erikson-Vargas tiene que vérselas primero con un compañero de celda —o nave, el lugar desde el que ambos deben disparar a los supuestos renos como un par de elegidos, porque no todo el mundo puede acceder a ese tipo de caza, en esa clase de extrañísimo lugar— demasiado engreído, y más tarde con el infierno blanco (todo lo que le rodea fuera de la nave en cuestión es nieve, nieve y una amenaza fantasma que no es en absoluto fantasma), el frío y su yo, echando un vistazo al abismo del que hablaba Nietzsche. En la segunda volvemos a la base, en la que conviven exploradores e ingenieros, ingenieros como el melómano Stefano Lenz, que lleva francamente mal que su mujer, Solange, sea la única chica del lugar. En la tercera parte se inicia la ascensión (porque el deshielo ha acabado) y cobra protagonismo Solange, en especial por su relación con cierto importante pintor religioso, que toma la palabra en el cierre de la historia, en la cuarta cabeza del monstruo que decíamos antes.

El resultado es una novela asfixiantemente adictiva. Tenebrosa. Brutal. Una novela de frases que se persiguen, por otro lado prodigiosamente construidas, frases tan prodigiosamente construidas como lo estaban las del genio de la subordinada interminable David Foster Wallace, como lo están las de Thomas Pynchon. Una novela profundamente europea a su manera, en el sentido en el que son europeas las novelas de Thomas Mann, repleta de personajes poderosamente vivos, personajes que, también a su manera y como diría el genio Pratchett, han vivido tiempos interesantes, personajes magnéticos en los que predomina el secreto, el misterio. De hecho, el misterio es el manto blanco que rodea como la nieve a los personajes, y precisamente ese misterio, ese otro mundo, un mundo del que nada sabemos pero donde los personajes viven desde mucho antes de que nosotros (los lectores) existiéramos, como los osos polares que habitaban la isla de Perdidos, es el motor de la novela. Una novela que es, desde ya, el primer clásico polar ártico de la literatura española (de terror). Así, sin más. Amantes de las historias fantásticas de interiores, buscadla y devoradla.

Sinopsis

Deshielo y ascensión

Esta novela irrealista polar ártica, sin localización ni tiempo determinado, se sostiene sobre cuatro narraciones sucesivas en primera persona, entre el deshielo, el verano y el crudo invierno. El cazador Isaac Erikson-Vargas, el melómano ingeniero de la base Furth-Isoko Lithium-3000 Stefano Lenz, Solange Heddar, su mujer, después asociada a cierto importante pintor religioso, así como el hombre que destruyó la Abadía de Isenheim van alternando sus soliloquios en este relato de largo recorrido, desde la tundra hasta la ciudad, y de la ciudad a las estrellas.

La trama a cuatro voces de Deshielo y Ascensión, enmarcada en el territorio hostil de la Confederación del Norte, juega con diversos géneros como el terror gótico, la novela pedagógica, la biografía de artista, la ciencia ficción y la aventura de exploración. Esta ficción se hilvana en torno a lo inhóspito de la Naturaleza y a lo decadente en el Arte.

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