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Doctor Sueño: King reabre el Overlook

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Casi 40 años tras El resplandor, King revisita viejos fantasmas en Doctor Sueño, o lo que ocurrió cuando Danny Torrance se hizo mayor

1977 no fue únicamente el año en el que los Sex Pistols publicaron su Never Mind The Bollocks. También fue el año en el que Fleetwood Mac lanzaron el disco más reversionado de la historia (Rumours) y en el que Stephen King, por entonces poco más que el autor de Carrie, publicó El resplandor, novela que tres años después Stanley Kubrick convirtió en un clásico del cine de terror. Un clásico que no acabó de gustar al genio de Maine que, años más tarde, rodaría su propia versión de lo que ocurrió en el ficticio Hotel Overlook cuando la pequeña familia de Jack Torrance (su mujer Wendy, su hijo Danny) se prestaron a cuidar de él durante la temporada de invierno, en la que debía permanecer cerrado. Y ellos, aislados en mitad de la montaña. Con nieve por todas partes. Frío, nieve y fantasmas.

Porque el Overlook era un hotel encantado. Y Jack Torrance no iba a acabar allí su novela, como tenía planeado, sino a escribir una y otra vez «REDRUM» en puñados de hojas en blanco mientras su hijo de tres años se las veía con fantasmas. En concreto, con los fantasmas que vivían en la habitación 217 y que querían que su padre acabara con él y con su madre. Suerte que el cocinero del lugar, un tipo llamado Dick Halloran, podía leer la mente del chico porque, como él, poseía el resplandor, esa especie de superpoder clarividente que, además de permitirles ver fantasmas, les confería telepatía. Suerte, decimos, porque Dick escuchó al pequeño Danny pedirle ayuda cuando las cosas se pusieron realmente feas y logró ponerlos a él y a su madre a salvo antes de que el hotel ardiera hasta los cimientos con su padre, el malogrado Jack —el inolvidable Nicholson en la cinta de Kubrick— dentro.

Portada de El resplandor
Hasta aquí la primera parte, una primera parte completamente cerrada que no hacía presagiar la posibilidad de que, años más tarde, el escritor quisiese volver sobre sus pasos y darle una hermanita. Algo que no es habitual en un King que, pese a su incontinente capacidad creativa, solo tiene una serie en marcha y no relacionada con aquello por lo que realmente se le conoce (el Maestro del Terror) sino más bien con la fantasía: La Torre Oscura. Nada hacía sospechar que un buen día King se plantearía siquiera la posibilidad de escribir una segunda parte. Pero ha ocurrido. Y adelantemos en este punto que es una segunda parte completamente alejada de la primera, no solo en el tiempo real sino también en el de la acción y en la intención, aunque, eso sí, trata de explicar no tanto el origen del resplandor en sí sino por qué Jack Torrance hizo lo que hizo.

¿Y por qué nos resulta tan lejana? Porque en esta ocasión los fantasmas han desaparecido y su lugar lo ocupan una suerte de demonios reales, de vampiros psíquicos, que viven del alma de niños como Danny Torrance. Así, la historia de hoteles encantados pasa a ser en Doctor Sueño una road novel de tintes sobrenaturales que muestra no al King decididamente enloquecido de aquel lejano 1977 (el King que pocos años después escribiría Cujo y aseguraría, años más tarde, no recordar haberla escrito) sino al King nostálgico de Joyland, el King decidido a inventariar monstruos del pasado (La historia de Lisey) y construir historias de amor atravesadas por la tragedia, el King, en definitiva, que ha abandonado el trono del Maestro del Terror para ocupar el de Maestro del Melodrama de Tintes Terroríficos.

Doctor Sleep
Porque la pasión por lo desconocido, el miedo irracional al payaso de It, al padre de El resplandor, al vecino de La tienda, a la fan de Misery, ha sido sustituida por una especie de reconstrucción del pasado en la que se inserta un elemento desestabilizador, que no ya terrorífico (como la máquina del tiempo en 22/11/63), que le permite seguir disfrutando al crear personajes —algo en lo que King sigue siendo el Rey, un maestro indiscutible del detalle sabroso— y comunidades cerradas, pero que ya no provocarán al lector esa sensación de Mundo-Desconocido-Y-Poderosamente-Oscuro que conseguía en otros tiempos, sus primeros tiempos, sus buenos tiempos. El cambio empezó a producirse a finales de los 90: yo concretaría situándolo en 1998, cuando publicó Un saco de huesos, novela en la que los espíritus no pretendían hacer el mal sino llamar la atención de los vivos. ¿Acaso los terroríficos extraterrestres de Tommyknockers hacían algo tan estúpido como llamar la atención? No, por supuesto que no.

Pero volvamos a Doctor Sueño porque, dicho esto, el viejo lector de King no debe temer que su lectura ensombrezca el recuerdo de El resplandor, pues, como decíamos, ambas pretenden alumbrar universos tan distintos que lo único que las une es Danny Torrance. Y el Danny Torrance que recordamos es un niño, mientras que el actual es un adulto con problemas con la bebida que trabaja en residencias de ancianos. Dan tiene otro poder además del resplandor, y es que puede hacer que el tránsito entre Este Mundo y el Otro sea placentero, ayudando a dormir a aquellos que están a punto de morir, preparándolos para pasar sin sobresaltos al Otro Lado (porque sí, hay un Otro Lado y Danny lo sabe bien). Nada nos recordará al Overlook a excepción del inicio de la novela, que arranca a los pocos días de que el hotel arda hasta los cimientos, y alguna que otra mención durante el transcurso de la historia, que no tiene como protagonista a Danny sino a Abra, una niña que también posee el resplandor, en su caso tan poderoso que ha atraído al puñado de demonios de los que hablábamos antes: los demonios del Nudo Verdadero, que pretenden, literalmente, comérsela. ¿Y quién es el único que puede salvarla? Danny, por supuesto, que tiene la oportunidad así de convertirse en el Dick Halloran de la pequeña y cerrar el círculo. Todo aquel que esperara una reapertura del Overlook se dará pues de bruces con una historia de redención que nada tiene que ver con la pesadilla de Jack Torrance.

Sinopsis

Doctor Sueño

Danny Torrance, aquel niño aterrorizado del Hotel Overlook, es un adulto alcohólico y sin residencia fija que va de ciudad en ciudad atormentado por sus visiones y por los fantasmas de su infancia, hasta que un buen día descubre que una niña, Abra, necesita su ayuda. Como él, Abra posee el resplandor y la buscan un puñado de demonios, tipos aparentemente corrientes que viven del 'alma' de niños como ella, para, literalmente, devorarla.

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2 Responses to “Doctor Sueño: King reabre el Overlook”

  1. Lord Beric Lord Beric dice:

    ¿Jack Torrance escribía una y otra vez REDRUM? Creo que lo único que escribía una y otra vez era la frase “No por mucho madrugar amanece más temprano” (según la traducción española, claro).

  2. […] tenéis la reseña de Sonia , la de Revista Krítica, la de Laura Fernández y la escrita por Malosa en Un libro para esta […]