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El barbero y el superhombre, C. Juan de Madre vuelve a hacerlo

El barbero y el superhombre - Destacada

Una delicia weird narrada por el tipo que corta el pelo al más famoso superhéroe.

He aquí el barbero del superhéroe más famoso de todos los tiempos. Regenta una barbería en el Bronx y ha visto tartamudear a Clark Kent tantas veces que ha decidido contar su historia. Y su historia es la de alguien que no acepta su destino, porque su destino, en el mundo en el que vivimos, no tiene precisamente nada que ver con el Bien. Porque él quiere ayudar a la humanidad, sí, pero ¿quiere la humanidad ayudarse a sí misma?

Clark Kent, el Clark Kent que tartamudea y que apenas entrevé a Lois Lane, el chico de Kansas que retoca en la linotipia los artículos de, precisamente, Lois Lane, la periodista que se hizo famosa por perseguir a Superman (aquí, Superhombre), es un tipo apático, aburrido, que no sabe qué hacer con todo ese poder. Hasta que decide que ayudará a su país, porque su país se lo ha pedido a través de un anuncio en el periódico, y entonces ocurre que lo su país le pide es algo horrible: su país le pide que lleve la bomba atómica hasta Hiroshima y la lance, porque solo así, dice su país, se restituirá la paz en el mundo.

Clark Kent

Una versión nerdie de Clark Kent protagoniza la novela.


Y claro, Superhombre se lo cree, porque Superhombre se lo cree todo. Al principio, al menos. Luego se vuelve alguien que prefiere inyectarse kryptonita en vena y languidecer en una habitación cualquiera, en compañía de una chica cualquiera, a salvar a nadie. Porque ¿acaso tiene sentido? Volvemos: ¿Quiere la humanidad que la salven o prefiere exterminarse, acabar consigo misma? Pero empezando, claro, por los más débiles, por todos aquellos que no ostentan el poder. He aquí, podría decirse, la primera reflexión a la que invita la última novela de Colectivo Juan de Madre, una auténtica delicia weird superheroico-filosófica, narrada por el barbero en cuestión y en la que, aquí y allá, el lector encontrará recortes de periódico, biografías quién sabe si falsas extraídas de Wikipedia, obras de arte de mujeres barbudas y mapas, que orquestan un tablero de juego en el que se podría jugar a narrar una posverdad: la de la verdadera historia de Superman (aquí, Superhombre). Pero un Superhombre que no es solo un chico de Kansas, sino quizá la idea que el Humanismo, con mayúscula, tenía de sí mismo.

Aparecen, junto a Clark Kent, una serie de fascinantes y muy intencionadas estrellas invitadas. Una versión, en realidad, infantil de las mismas, que se agrupan en una especie de tribu urbana curtida en una famosa escuela que sigue las directrices de la anarquista Escuela Moderna de Ferrer i Guardia, que el filósofo Michel Foucault ha llevado a Estados Unidos. Pero ¿quiénes son esas guest stars? Atentos: nada menos que Charles Manson (que va a todas partes con su cerdo, al que llama Viejo Mayor), Susan Sontag (que no puede dejar de contar), Huey Percy Newton, John Waters, Harris G. Milstead, Neil Andrew y Ana Mendieta. Los llaman los niños salvajes, criados en una de esas escuelas salvajes: tienen un idioma propio y sus propias y muy excéntricas costumbres, y están decididos a dominar el mundo (o algo parecido). Pero eso no es todo, porque el mismísimo Foucault no va a tardar en aparecer, y piensa aparecérsele a Superhombre y dejarle claro que quizá no esté tan mal arrancarles la idea de la civilización a todos esos chavales en todas esas escuelas.

El barbero y el superhombre - Ilustración

La novela está ilustrada a color por Javier Jubera.


Y hay más, claro, mucho más: sectas, caníbales, hordas sadomasoquistas. Y podría decirse que, a partir de cierto momento, la novela se convierte en una lucha (filosófica) entre el Orden y el Caos o, mejor dicho, el supuesto Orden y el supuesto Caos. Porque ¿no es acaso el ojo que mira tan culpable de la manera en que mira (y juzga) como el acto en sí? ¿Qué consideramos que es el Bien? ¿Y por qué?

El atribulado y tartamudo Clark Kent vive la más angustiosa de todas sus aventuras de la mano de Colectivo, que utiliza (y muy bien) la idea del superhéroe y su inocencia implícita para escarbar en todo aquello que aún no entendemos sobre nosotros mismos, en tanto que especie condenada a competir, a querer ostentar el poder, cueste lo que cueste —y aquí puede volverse a Foucault y al concepto que acunó de biopoder— y a quién le cueste. La idea es la de imponerse. Imponer un orden, o imponer el caos. Pero imponer al fin y al cabo. Sí, todo eso y más (un más muy divertido, por momentos descacharrante) es El barbero y el superhombre, una genialidad más de Colectivo Juan de Madre, a la altura y más allá de la celebrada La insólita reunión de los nueve Ricardo Zacarías.

Sinopsis

El barbero y el superhombre

Ya casi nadie recuerda cómo, durante la segunda mitad del siglo pasado, un Superhombre dedicó sus días a luchar por la supervivencia de nuestra civilización y velar por el bienestar de su pueblo. Los enemigos se contaron por decenas, como la doctrina neoliberal del presidente Reagan, el incendiario lenguaje letrista de unos niños y niñas salvajes, la iluminada revolución mística de una secta Superblanca, los cuerpos sin órganos de una horda sadomasoquista, el gobierno dictatorial de Franco o las pandrogñenicas pandillas caníbales lideradas por su oponente más popular: Michel Foucault. Sin embargo, lo que nadie supo es que la guerra más cruel la dispuso contra sí mismo.

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