Este sitio utiliza cookies. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Para más información vea la política de cookies.

Cerrar

El jardín de Suldrun, hadas y armaduras

jardín_suldrun_destacada

Llega la reedición del primer volumen de la «Trilogía de Lyonesse».

El 26 de mayo de este mismo año 2013 tenía lugar una de las noticias más tristes del año para los lectores de fantasía y ciencia ficción que conocían el trabajo del autor: Jack Vance moría en Oakland, California. Conocido por sus novelas ligeras de aventuras, Vance fue un autor muy prolífico que jamás llegó a tener en vida el reconocimiento que otros de sus contemporáneos están consiguiendo en la actualidad. Aprovechando la triste noticia e intentando llegar a un público más amplio, ahora que el género fantástico está en boca de muchísima más gente que hace diez años, Gigamesh reedita El jardín de Suldrun, primera parte de la trilogía «Lyonesse», una saga épica con tintes medievales y fantásticos.

Suldrun es la única hija del rey Casmir de Lyonesse, uno de los reinos más importantes de las islas Elder, un archipiélago que se encontraba antiguamente en el golfo de Vizcaya y que desapareció en un pasado no muy lejano debido a un cataclismo. Lyonesse, y Casmir en particular, han intentado unificar los reinos de las islas, y cuando Suldrun se convierte en un instrumento determinante para conseguir ese objetivo, Casmir empieza a insistir a la chica para lograrlo a través de matrimonios de conveniencia, pero ella no está dispuesta a obedecer a su padre. Es a partir de aquí cuando se empieza a desarrollar una trama de magia, envidias, traiciones, criaturas fantásticas y viajes que terminará configurando el futuro de Lyonesse y de todos los reinos de las islas Elder.

vance
Vance bebe mucho de las antiguas leyendas artúricas, y aquellos que hayan leído Le Morte d’Arthur o Sir Gawain y el caballero verde, encontrarán en las páginas de El jardín de Suldrun una mitología y una estructura similar, pero con una prosa mucho más estilizada y con más ritmo que el de estas obras medievales. La magia también es otro de los puntos importantes de la historia: los magos son escasos en las islas Elder y han decidido apartarse voluntariamente de las tramas políticas de la región gracias al poder que el mago Murgen ejerce sobre el resto, pero es muy complicado mantener una promesa de este tipo cuando entran en juego intereses personales, lo que acabará convirtiéndolos en una de las armas políticas más poderosas. La raza feérica vive apartada de los insignificantes problemas de los humanos, pero su naturaleza curiosa y la cercanía de sus asentamientos acaba por involucrarlos también. Esta mezcla entre la tradición caballeresca europea y las leyendas celtas es uno de los puntos fuertes de El jardín de Suldrun y se hilvana con unas localizaciones muy cercanas, elementos que dan a Vance la oportunidad de crear una mitología muy congruente y con vida propia en las escasas 400 páginas que conforman este primer volumen.

Como muchos principios de trilogías, El jardín de Suldrun peca de ser demasiado introductorio en muchos aspectos: el mundo que nos presenta Vance, sus habitantes y la miríada de personajes que recorren la novela sirven como preludio para acontecimientos de más envergadura que presumiblemente tendrán lugar en los dos títulos restantes de «Lyonesse», pero eso no quiere decir que este volumen se quede atrás en importancia. La primera parte de novela puede llegar a hacerse un poco lenta y asustar al lector por la cantidad de información que propone pero, poco a poco, la acción va tomando el lugar de las descripciones y los personajes van ganando importancia en la narración. Personajes que, a pesar de no tener una introspección demasiado marcada, cumplen con su función en la historia. Suldrun, el príncipe Aillas y Dhrun son los tres principales protagonistas; a pesar de coincidir en muy pocos tramos de la narración, tienen una relación muy estrecha que acaba siendo el principal hilo conductor de la historia. Los magos como Shimrod o Murgen, que parecen tener muy poca participación al comienzo de la novela, van ganando en protagonismo poco a poco, a medida que sus intereses se van entrecruzando con los de los protagonistas. El conflicto entre los reinos va tomando cada vez mayor importancia y, aunque no hay grandes descripciones de campos de batalla ni soldados mutilados, la guerra también tiene lugar en la historia que nos quiere contar el autor. Todo alcanza un clímax final muy comedido y sin grandes artificios que cumple con su función de mantener en vilo al lector y dejarle con ganas de continuar con la lectura del resto de libros.

Lyonesse
Como comentábamos al principio de la reseña, el libro acaba de ser reeditado por Gigamesh que, después de su primera edición en 2004, intenta presentar al autor a las nuevas generaciones que han llegado a la literatura fantástica gracias al fenómeno de «Canción de hielo y fuego». El jardín de Suldrun puede dejar desconcertados en un principio a los lectores primerizos en el género que vengan de la lectura de Martin, pero seguro que sabrán apreciar el rico estilismo del estadounidense y el mimo con el que va colocando las piezas en el mágico tablero de ajedrez que acaban siendo las islas Elder.

Podría decirse que el estilo de El jardín de Suldrun no es el más apropiado para enganchar a los lectores y puede que a algunos les eche para atrás la ligereza del relato y la poca profundidad de los personajes —características comunes de la tradición literaria que el autor intenta imitar, por otra parte—, pero el hecho es que Vance consigue crear un mundo rico en matices y una trama muy bien hilada que se alarga varias generaciones y que promete muchas sorpresas en los dos volúmenes —La perla verde y Madouc— que restan de la trilogía y que esperamos que Gigamesh también reedite durante los próximos meses.

Sinopsis

El jardín de Suldrun

En una época fabulosa olvidada por la Historia, las Islas Elder, situadas en el golfo de Vizcaya frente a las costas de la antigua Galia, aún no habían sido reclamadas por las aguas. En ellas medraban hombres y toda suerte de criaturas mágicas. Casmir, monarca de Lyonesse, conspira contra sus vecinos con la dedicación y entrega propias de la realeza.

Inicia sesión y deja un comentario