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El regalo de Gliese, o la odisea marciana (en la Tierra) de Víctor Nubla

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Un thriller lisérgico ambientado en una Tierra familiar y desconocida a la vez.

Como el protagonista de Fluyan mis lágrimas, dijo el policía de Philip K. Dick, en El regalo de Gliese Sebastián Janowsky, escritor obligado a convertirse en andorrano tras un ridículo episodio criminal, despierta una mañana en una habitación sin recordar qué hace exactamente ahí y lo que es peor, lo hace al lado de un cadáver. El mismo cadáver que descubrió poco antes de perder el conocimiento en la fiesta celebrada en el piso de una amiga suya. Sí, el cadáver le persigue, o eso parece, aunque lo único que hace es estar ahí cuando despierta, con un puñal clavado en el pecho. Pero, ¿de quién es el cadáver? Oh, es de un tipo llamado Juan Ninja. No es que sea de él, es que es él. ¿Y quién lo ha matado? ¿Sebastián? ¿De veras? ¿Cómo? En cualquier caso, la policía anda buscándolo (como anda buscando al protagonista de Fluyan mis lágrimas, Jason Taverner) y Sebastián no tiene más remedio que agenciarse un nuevo pasaporte, que le facturará la encantadora Marie y que le convertirá (tachán) en andorrano. Pero ¿cómo viste un andorrano? ¿De lino? ¿Cómo hacer creíble su personaje? Estas y otras muchas cuestiones se plantean en el delirante thriller marciano El regalo de Gliese, de Víctor Nubla, el mítico músico, escritor y activista cultural barcelonés que un día se preguntó qué pasaría si los extraterrestres hubiesen aterrizado en la Tierra cuando ésta estaba aún plagada de neandertales (porque eso es lo que ocurre en el más que prometedor prólogo de la novela, a todo esto, novena referencia de Aristas Martínez, ilustrada por Pep Boatella).

Ilustración de Pep Boatella

Ilustración de Pep Boatella


Usando como telón de fondo Barcelona y, en concreto, el barrio de Gràcia, el barrio de Nubla, allá donde es una especie de héroe sin capa —no está de más agenciarse un mapa de la ciudad para seguir los pasos de Sebastián por ella; qué demonios, si la novela se convirtiera en un fenómeno de masas habría que empezar a fletar autobuses con rutas por la ciudad que reconstruyeran el periplo de su protagonista—, El regalo de Gliese es una soap opera alucinógena con microscópicas estrellas invitadas: los extraterrestres que han contaminado la droga (una nueva droga de diseño a la que han dado en llamar microcomas rojas, no por nada en especial, sino porque simplemente suena más techno) y se instalan en el organismo de todo aquel que la consume, permitiéndole, entre otras cosas, hablar con todo lo que ve. Y eso incluye buzones, limoneros, vasos, taburetes, cualquier cosa. Cosas que siempre dicen la verdad y que han sido testigos de otras muchas cosas. Cosas que incluso pueden chivarte dónde han dejado el coche los dos policías que están pensando en trincarte.

Víctor Nubla

Víctor Nubla


Y lo cierto es que, aunque cueste un poco habituarse al sinsentido en que se convierte la vida del protagonista (una huida kafkiana) tras el hallazgo del cadáver en la fiesta (cadáver al que nadie más presta atención, como ocurre en la también lisérgica La fiesta de Gerald, de Robert Coover), superado el primer puñado de páginas la historia resulta decididamente adictiva, o absurdamente adictiva. Usemos el adverbio que usemos, la adicción se debe sobre todo a sus diálogos, que se disparan en todas direcciones y tratan de darle un sentido real a una historia que lucha por escapar de la realidad a todo trapo (vía conspiraciones intergalácticas y monólogos caninos) y que solo lo consigue a medias, porque el omnipresente localismo —el barrio es algo así como otro personaje sin acabar de serlo del todo, porque su carácter apenas se intuye, solo son coordenadas sobre el mapa— impide perder la realidad de vista, en el sentido en el que se pierde en el mencionado prólogo (el de la visita extraterrestre a la Tierra cuando el homo sapiens ni siquiera andaba aún en pañales). En cualquier caso, no deja de ser una estupenda (y pulp) manera de pasar un buen rato en un planeta Tierra que recuerda al de La invasión de los ultracuerpos, un planeta Tierra habitado por tipos como Sebastián Janowsky, esto es, al borde la locura por culpa de un puñado de gusanos galácticos.

Sinopsis

El regalo de Gliese

Una noche de agosto el escritor Sebastián Janowksy pierde el conocimiento en el transcurso de una fiesta privada. Cuando despierta, está en un apartamento desconocido, junto a un cadáver, sin documentación y con un fajo de billetes en la cartera. A partir de ese momento, se convierte en un fugitivo con la capacidad de hablar con todas las cosas con las que se encuentra. Y eso incluye los vasos en los que le sirven el 'negroni'.

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One Response to “El regalo de Gliese, o la odisea marciana (en la Tierra) de Víctor Nubla”

  1. […] no sabría cómo definir la historia a la que nos enfrentamos, citando a Laura Fernández ensu reseña en Fantífica: “El regalo de Gliese es una soap opera alucinógena con microscópicas estrellas invitadas”. […]