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Elantris, ciudad de maravillas

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La mejor manera de empezar con Brandon Sanderson.

La semana pasada terminé de leer uno de los mejores libros de fantasía a los que me he enfrentado en los últimos años —y no son pocos—. En 2009, durante la que montó Plaza & Janés para la publicación de El nombre del viento, tuve la oportunidad de preguntarle a Patrick Rothfuss si creía que el género fantástico estaba llegando a un callejón sin salida en lo que a temas a tratar y originalidad se refiere. Yo no podía estar más equivocado, claro. Como me respondió Rothfuss y como veo las cosas ahora con algunas lecturas más a mis espaldas, la fantasía como género literario es muy joven aunque se hayan contado historias fantásticas durante miles de años y le queda un gran camino por delante lejos de orcos, elfos y cualquier cliché que se os pueda ocurrir.

Esta anécdota no podía ser más adecuada para presentar Elantris, la opera primera de Brandon Sanderson. Como comenta Miquel Barceló en el prólogo de El imperio final, primer volumen de la trilogía Nacidos de la Bruma, las novelas de fantasía actuales que son un calco de Tolkien aburren sobremanera. Y quizá todo esto ya quede un poco atrás ahora que hay abercrombies y georgemartines superventas demostrando a las masas que se puede hacer fantasía de otra manera. Pero Sanderson es diferente y Elantris es la mejor carta de presentación que un escritor de fantasía pudiera tener.

La sombra de Elantris

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Raoden sobre las murallas de Elantris. Ilustración de Alain Brion

Sanderson es diferente porque su fantasía no deja de ser clásica en ningún momento. Hay magia, mucha magia, hay buenos muy buenos, malos muy malos, intrigas palaciegas y religión para parar un tren. Pero es tal la lógica interna y el trabajo de construcción de mundos que logra este señor —reflejado en cada palabra sin asaltar al lector con listas absurdas, clases en la universidad/escuela o maestros ermitaños—, que es difícil no rendirse a sus pies después de haber leído alguna de sus novelas. La historia que se nos narra en Elantris comienza diez años después de una tragedia que cambia por completo la vida de los habitantes del reino de Arelon. Elantris, la bella ciudad de maravillas, pierde todo su poder de la noche a la mañana y sus habitantes se convierten en sombras de lo que un día fueron. Los elantrinos se habían convertido prácticamente en dioses gracias al poder de los eones, figuras geométricas que, una vez dibujadas, son capaces de canalizar el poder del Dor y realizar todo tipo de milagros. De la noche a la mañana y sin saber las razones, cualquier habitante del reino de Arelon podía despertar convertido en elantrino. La ciudad y sus habitantes irradiaban una cálida luz y con sus poderes podían curar todo tipo de enfermedades y convertir la basura en ricos manjares.

Hasta la llegada de la Transformación. Sin previo aviso, los eones dejaron de funcionar y tanto la ciudad como los elantrinos dejaron de brillar. Los cuerpos de los habitantes se convirtieron en despojos grises de piel arrugada y manchas oscuras, sin poderes; inmortales pero muertos en vida. Ahora, cualquier habitante del reino de Arelon también podía despertar convertido en elantrino, pero ese nombre se había convertido en la peor de las maldiciones. La ciudad, cerrada a cal y canto y custodiada por algunos guardias, era ahora una imponente prisión, vestigio de una civilización denostada y habitada por criaturas que vivían entre hambre y miseria.

A la sombra de Elantris, la ciudad de Kae. Reconvertida en capital del reino después de la Transformación, la ciudad es un hervidero de comerciantes adinerados convertidos en nobles y aristócratas que intentan sacar tajada de los despojos elantrinos y han retomado un sistema de gobierno caduco basado en la monarquía e impulsado por la religión. En Kae, el príncipe Raoden se prepara para su boda con la princesa Sarene de Teod, un matrimonio concertado con el que se pretende crear una nación fuerte que plante cara al imperio de Fjordell y sus ansias de expansión. Como era de esperar, la boda nunca tiene lugar, ya que, una mañana, el príncipe Raoden sufre el Shaod —la Transformación— y lo encierran para siempre en Elantris.

La llamada de Elantris

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Elantris cuenta con tres puntos de vista narrados en tercera persona mediante los que Sanderson pretende contarnos la caída en desgracia del reino de Arelon y la incesante amenaza del imperio de Fjordell. Uno de ellos es el del príncipe Raoden de Arelon. Raoden acaba de entrar en Elantris después de haberse transformado en elantrino. Allí se encuentra con una ciudad abandonada, sucia y misteriosa. Sus habitantes se han dividido en tres bandas que luchan por sobrevivir y roban la comida que traen los recién llegados al entrar, comida que sus cuerpos no necesitan, pero que sus mentes ansían sobre todas las cosas. Sus heridas nunca sanan y el dolor nunca desaparece, lo que ha terminado por convertir a la mayoría en animales rabiosos. En Elantris, Raoden se encuentra con Galladon, otro elantrino que lo ayudará a sobrevivir en la ciudad y a descubrir las razones por las que los eones han dejado de funcionar.

La princesa Sarene de Teod marcha hacia Kae semanas antes de su boda. Sarene y Raoden llevaban mucho tiempo comunicándose entre ellos gracias a los seones, unas criaturas voladoras con forma circular y único legado mágico de los habitantes de Elantris que no ha quedado inservible. A pesar de ser un matrimonio de conveniencia, la princesa tiene muchísimas ganas de conocer a su prometido y marcha hacia el reino de Arelon antes de lo previsto. Allí descubre que el príncipe acaba de fallecer —sería una deshonra para el rey afirmar que se ha visto afectado por el Shaod— y ella, viuda por contrato antes de la ceremonia, tendrá que hacerse valer en una corte inexperta cuyo sistema político se desmorona por momentos. Por otra parte, el imperio de Fjordell envía a Hrathen a la ciudad de Kae con la misión de convertir a los ciudadanos del reino de Arelon a la religión del imperio y así conquistar sus territorios sin que haya derramamiento de sangre.

El espíritu de Elantris

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La portada de Gollancz en todo su esplendor

Puede que parezca que con toda esta parrafada os haya contado mucho sobre el libro, pero esto es tan solo el lienzo sobre el que Sanderson empieza a desarrollar su historia. Los capítulos de cada personaje se van alternando y poco a poco vamos desentrañando los misterios de Elantris con Raoden, mientras Serene consigue imponerse en la corte de Kae y Hrathen urde oscuras tramas para llevar la religión de Fjordell a Arelon y permitir al imperio conquistar el reino sin muchos problemas. Los capítulos de Raoden y Sarene son todo un festival de buen hacer literario en los que vamos conociendo poco a poco a los protagonistas y sus motivaciones, mientras que los dedicados a Hrathen ponen un contrapunto y un antagonismo necesario, al mismo tiempo que se va desvelando el entramado religioso de Orelon, el mundo creado por Sanderson. Quizá las partes de este último sean las que más flojean en mi opinión, ya que el personaje y las situaciones que padece no consiguen estar a la altura de Raoden ni de Sarene, pero aun así, tiene sus momentos.

Elantris quizá peque un poco de largo y estirado. No hay tanta acción en el libro como para justificar las más de seiscientas páginas de las que consta la novela en castellano, pero las últimas doscientas son toda una traca de acontecimientos que no para hasta las últimas palabras del último capítulo, y que cuesta realmente dejar de leer. La tensión de las primeras cuatrocientas —que tampoco es que se hagan aburridas en ningún momento— está más que justificada, y la manera en la que Sanderson resuelve todos los flecos que ha ido abriendo desde el principio es más que satisfactoria. Las hay, pero son pocas las cosas que quedan en el aire cuando uno se termina de leer Elantris. Todo dentro del universo y la lógica de la magia creada por el autor para la ocasión. Además, hay una relación amorosa que no parece forzada en ningún momento y es agradable de leer.

Sin duda, uno de los puntos fuertes de Elantris es que no es una saga, ni una trilogía ni nada por el estilo. Cierto es que Sanderson ya ha confirmado que escribirá una secuela —y que ahora la estoy esperando como agua de mayo—, pero el libro es completamente autoconclusivo y bien podría quedar así por el resto de sus días sin tener que achacarle nada. Y eso es algo que se ve muy poco últimamente y es muy de agradecer. Quizá le sobren algunas páginas, quizá se eche de menos un poco más de acción o que esta esté mejor distribuida por la trama y quizá haya un protagonista que cojee un poco en comparación con los otros dos, pero le estaríamos buscando tres patas al gato. Elantris es un pilar de la fantasía escrita en las últimas décadas.

En definitiva, que es muy complicado intentar explicar todo lo que llega a evocar una novela como Elantris. Os podría decir que le dierais una oportunidad cuanto antes. Que si alguna vez os ha gustado un libro de fantasía, estáis tardando en adentraros en el reino de Arelon. Que ahí fuera hay mucha y mejor literatura de fantasía de la que parece, y que esta merece estar al mismo nivel o incluso por encima de los grandes nombres de siempre. Yo he hecho lo que he podido para convenceros y sé que llego tarde, pero ya os digo que la bibliografía de Brandon Sanderson se ha colocado entre las prioridades de mis próximas lecturas. Y eso no es algo que pase muy a menudo.

Sinopsis

Elantris

La ciudad de Elantris, poderosa y bella capital de Arelon, había sido llamada la «ciudad de los dioses». Antaño famosa sede de inmortales, lugar repleto de poderosa magia, Elantris ha caído en desgracia. Ahora sólo acoge a los nuevos «muertos en vida», postrados en una insufrible «no-vida» tras una misteriosa y terrible transformación. Un matrimonio de estado destinado a unir los dos reinos de Arelon y Teod se frustra, ya que el novio, Raoden, el príncipe de Arelon, sufre inesperadamente la Transformación y se convierte en un «muerto en vida» obligado a refugiarse en Elantris. Su reciente esposa, la princesa Sarene de Teod, creyéndole muerto, se ve obligada a incorporarse a la vida de Arelon y su nueva capital, Kae. Mientras, el embajador y alto sacerdote de otro reino vecino, Fjordell, va a usar su habilidad política para intentar dominar los reinos de Arelod y Teod con el propósito de somerterlos a su emperador y su dios.

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2 Responses to “Elantris, ciudad de maravillas”

  1. Langsuyar Langsuyar dice:

    Fue el primer libro que me leí de Sanderson. Uno de esos que te dejan un gran sabor de boca, y una ancha sonrisa, imprescindible.