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Esta noche arderá el cielo, el motero en busca de sentido

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La última novela de Emilio Bueso es un western. Con elementos de ciencia ficción y de terror, sí, pero un western.

Me moría de ganas de leer esta novela, y eso siempre es peligroso. Porque las expectativas son altas y es difícil estar a la altura, pero también porque tras dos novelas tan diferentes como son Diástole y Cenital, parecía improbable que Bueso pudiera volver a sorprenderme. Ya os avanzo que lo ha hecho.

Esta noche arderá el cielo es la historia de un motero asocial, con ataques de pánico, que va de fracaso en fracaso, que no ha sabido o no ha podido aprovechar ninguna de las oportunidades que la vida le ha ido dando; un motero al que ahora parece que esa misma vida le da un ultimátum: o aprovechas esta o te mueres de una vez.

Portada de Esta noche arderá el cielo

 
Porque de eso va esta novela: de un tipo que intenta tomar las riendas de su vida de una vez, encontrar su lugar en el mundo. Y, en el fondo, es de lo que Bueso escribe siempre. Solo que es tan bueno que no nos damos cuenta. Diástole era la historia de un pintor yonqui que, gracias a un extraño personaje, recuperaba el control de su vida. Crisis (grande) y catarsis (que no final feliz). Cenital era la historia de unos personajes que, tras el fin del mundo (crisis), intentaban recuperar sus vidas como sociedad en la ecoaldea (catarsis). Esta noche… es la historia de un motero al que el mundo le viene grande, incapaz de soportarlo, que se va a ver obligado a enfrentarse a sí mismo o a morir. Porque su rival no son los indios contrabandistas, ni el ejército canadiense, ni las criaturas imposibles que pueblan la taiga, sino él mismo. El hombre en busca de sentido. Puro Zeitgeist, el espíritu del tiempo. Los grandes escritores son los que consiguen vislumbrar cuáles son las grandes tribulaciones de su época y plasmarlas en papel. Los más grandes, además, consiguen que no te des cuenta de lo que te están contando, que les leas como si solo fueran novelas. Bueso es muy grande: ha visto que el hombre postmoderno, nosotros, es un hombre perdido en un mundo demasiado grande. Un hombre que intenta encontrar su sitio, pero al que todo empuja a huir. Es un pintor que acaba siendo un yonqui porque no consigue soportar su propio arte. Es un gris funcionario, pero quiere ser el que lo abandona todo y se va a fundar una ecoaldea en mitad de la nada, a costa de todo. Es un motero que toma pastillas contra el pánico, pero que quiere cambiarlas por una pistola de bengalas.

Sin embargo, aunque el tema sea siempre el mismo, Bueso es lo bastante hábil (y lo bastante listo) como para volvernos a explicar la misma lección de una manera diferente. Tanto, que creamos que nos está explicando otra cosa. Esta vez se ha decidido por un western. Con elementos de ciencia ficción y de terror, sí, pero un western. Pensad la imagen: un blanco con una pistola enfrentándose a una tribu de malvados indios que tienen secuestrada a la chica. Cambiad los caballos por motos, poned PVC en los tipis, haced que la pistola sea de bengalas; da igual, sigue siendo un western.

Emilio Bueso

Emilio Bueso. En el fondo, es un buen tipo. Aunque tenga cara de escritor de terror.

¿Que podéis esperar de Esta noche…? En el fondo, lo de siempre en sus libros. Y eso es bueno. La prosa es cortante como el frío que pasan los protagonistas, pero cargada de juegos de palabras (sin florituras ni lirismos innecesarios). Casi minimalista. Los diálogos son de obra de teatro: cada personaje es reconocible por su manera de hablar, y podemos conocerles por lo que dicen (y por lo que callan). La estructura es, de nuevo, como la de un gran rascacielos: todo se sostiene en ella, pero solo la ves si así lo quiere el arquitecto, si te ponen las paredes de vidrio. Frases que reaparecen de manera supuestamente inocente cada veinte o treinta páginas, avisando de lo que está por venir. La pistola de Chéjov, que aquí es de bengalas. Los fuegos, artificiales, reales o metafóricos, que al principio son casi anecdóticos pero que van aumentando su presencia hasta que, efectivamente, el cielo arde. Y el suelo. Y los personajes. Todo quemado, purificado por el fuego, agente de la catarsis.

Y el ritmo. Un ritmo medido casi se diría que a puro metrónomo. Capítulos cortos y eficaces, que nos van dando una visión de conjunto como la de un caleidoscopio, para que nosotros nos formemos una idea de lo que está pasando, pero haciendo que siempre tengamos la sospecha de que hay algo que no hemos visto. Una sombra captada con el rabillo del ojo. Un movimiento en la copa del árbol. Una figura a través del cristal empañado del coche. Y poco a poco vamos comiéndonos las uñas, viendo la magnitud de la tragedia, quedándonos ojipláticos, boqueando incapaces de asumir que de verdad hemos leído lo que hemos leído.

La próxima vez que oigáis hablar de la generación nocilla y os vengan con monsergas sobre la postmodernidad en España, acordaos de Emilio Bueso. No sé si le gustará, pero él es pura postmodernidad. En las formas, y en los fondos. En los temas, y en la manera de abordarlos. Puro Zeitgeist. Palabras mayores. Literatura. Con mayúsculas.

Sinopsis

Esta noche arderá el cielo

Mac es un motero patológicamente asocial, con ataques de pánico y una vida gris. Cuando Perla, su gran amor de juventud, reaparece y le propone irse a recorrer la Tras-taiga los dos solos, no lo duda. Lo que no puede esperarse es que esa noche, en medio de una tormenta solar con espectaculares auroras boreales, se van a encontrar con indios mafiosos y contrabandistas... y con algo mucho peor.

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One Response to “Esta noche arderá el cielo, el motero en busca de sentido”

  1. […] ser una perspectiva muy personal. He leído un par de reseñas por ahí que tienen otra visión (Fantífica y Anthecdotario incoherente). Pero después me encuentro con que es difícil encontrar otros […]