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Fantasma, un brillante y macabro «Elige tu propia aventura»

Fantasma - Destacada

La primera novela de Laura Lee Bahr que llega a España es un puzle literario y estrambótico de altura.

Al parecer, como apunta Tamara Romero en el imprescindible prólogo a la edición española de Fantasma, te llamas Richard, tienes 26 años y vives en Los Ángeles. Sueñas con ser músico, pero por ahora te conformas con trabajar en una oficina dividida en cubículos grises. Mientras sostienes esta novela, prosigue Romero, «te das cuenta de que uno de los motivos por los que apenas recibes visitas o (directamente) por los que no tienes muchos amigos es que no dispones de sofá para acomodarlos». Así que una mañana, al salir de casa para dirigirte a tu odioso trabajo, «observas que a las puertas de tu apartamento alguien ha dejado un sofá». Y tienes dos opciones: dejarlo donde está o subirlo a casa.

Esa es la primera decisión que deberías tomar, como lector pero también como protagonista, o mejor, coprotagonista, en la primera obra de Laura Lee Bahr que llega a España, Fantasma, si la novela hubiera acabado siendo lo que su autora pretendió que fuera: un Elige tu propia aventura macabro. Pero la cosa no terminó siendo así, y aunque las preguntas se hacen (las hace una voz en off que casi puedes oír mientras lees), no eres tú, como lector y coprotagonista, quien las responde. Es la propia Laura Lee Bahr, que decidió que, después de todo, su novela sería aún más caleidoscópica si se limitaba a incluir todas las opciones posibles. Así, el lector, el coprotagonista, no se limitaría a vivir una única aventura sino que podría comprobar lo que ocurría si tomaba, a la vez (aunque en realidad es una tras otra) todas las decisiones posibles.

Haunt - Portada

Portada original de la novela.


Y dicho esto, esbocemos algo del argumento. Aunque será solo lo justo, porque el viaje (a tientas) vale la pena. En Fantasma hay tres personajes (principales): estás tú, ese tal Richard; está Sarah, la chica que es un fantasma porque está muerta, alguien ha encontrado su cadáver y todo apunta a que ha ocurrido algo que no debería haber ocurrido (y que no vamos a desvelar), y está Simon Would. Simon es un supuesto periodista que está enamorado de Sarah y que quiere descubrir qué ha pasado (si es que alguien la ha asesinado y si ese alguien has sido tú). Y hasta aquí vamos a leer. Porque lo más interesante de Fantasma no es obviamente lo que cuenta sino cómo lo cuenta. Porque juega a dejarte elegir cuando en realidad no estás eligiendo en absoluto. Pero esa no-elección no impide que la cosa sea fascinante, porque el lector entra en la novela como un explorador, como el tipo que sujeta la antorcha en mitad de una cueva, que es una oficina aborrecible, una oficina en la que las chicas aparecen y desaparecen de sus cubículo, y en la que tipos como Simon Would van de un lado a otro como fantasmas. En la que tú visitas el cuarto de baño y te preguntas si tu Número Uno (sí, tu miembro viril) tendrá suerte esa noche con Sarah cuando lo más probable es que todo lo que ves de Sarah no sea más que humo, pero ¿es humo realmente? ¿Cuándo murió Sarah? ¿Es eso que ves un fantasma? ¿Te está viendo ella a ti? ¿Por qué cree estar conviviendo con gente muerta? ¿Es toda esa gente muerta ella misma?

Laura Lee Bahr

Aquí la autora, que además es actriz, guionista y directora de cine independiente. (Foto: Hashiworks.)


He aquí un puñado de conjeturas. Pero solo son un puñado. Porque la novela es pura conjetura, un enigma tras otro, al más puro estilo David Lynch. El escenario es igualmente onírico. En ningún momento se sabe si lo que estamos presenciando, en tanto que Richard (ese tío que es del montón aunque quiera ser una estrella del rock y lo pretenda), está ocurriendo. La segunda persona, que se utiliza solo de vez en cuando, solo en los capítulos que se dirigen directamente a Richard, el yo lector, hace de la lectura una experiencia comparable a la de jugar a una especie de survival horror sin zombis: estás ahí, hay algo que va terriblemente mal pero no sabrías decir qué es. Un poco como Silent Hill, pero sin ataques de perros malditos.

Leer Fantasma es lo más parecido a entrar en una casa encantada. En realidad, en una oficina encantada. Lástima, por eso, que la primera idea no llegara a buen puerto, porque habría sido igualmente fascinante (puede que incluso más si cabe) poder elegir tu propia y macabra aventura. Pero quién sabe. Tal vez la próxima vez. En cualquier caso, ¿qué habríamos hecho? ¿Habríamos recogido ese maldito sofá o lo habríamos dejado allí? Y si lo hubiéramos hecho, ¿habría eso garantizado que Sarah esa noche se quedara a dormir en casa? Echadle un vistazo. Entrad, qué demonios. No os arrepentiréis. Eso sí, preparaos para un viaje lisérgico. O mejor, para un truco de ilusionista. Porque eso es lo que es Laura Lee Bahr. Lo más parecido a una ilusionista de las palabras (malditas) que existe.

Y claro, disfrutad.

Sinopsis

Fantasma

Fantasma se abre con la aparición del cadáver de Sarah, fallecida en extrañas circunstancias. Esta misteriosa mujer te habla directamente porque tú (sí, tú, quien está leyendo esto) eres un protagonista más de la historia. Te meterás en la piel de un aspirante a estrella del rock, y de tus decisiones dependerá que llegues a un final de película o que te tengas que arrodillar para conseguir respuestas. Pero no estarás solo en este onírico viaje, porque también es la historia de Simon, un periodista que está enamorado de la víctima y quiere saber qué ha pasado; y, por supuesto, la de Sarah, de la que no sabes muy bien si ha fallecido o no, ya que la muerte será el menor de tus problemas.

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