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Gaiman y los dinosaurios galácticos

El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre - Neil Gaiman

El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre, la pequeña obra maestra infantil del creador de Coraline.

Esta es la historia de un padre que una mañana salió a comprar leche y la compró, pero luego, de vuelta a casa se topó con un Estegosaurus viajero y parlanchín y su peculiar máquina del tiempo (un globo aerostático con un botón rojo), y decidió que, por qué no, quizá no estaría mal darse una vuelta —en realidad no lo decidió él, pero para el caso es lo mismo—, así que acabó viajando por el tiempo durante (valga la redundancia) demasiado tiempo. ¿Y qué pasó con la botella de leche? ¿Fue capaz de mantenerla intacta? ¿Pudieron sus hijos desayunar al final? ¡He aquí el misterio! El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre es una especie de Guía del autoestopista galáctico para todos los públicos (sobre todo para los más pequeños) made in el siempre fiable Neil Gaiman.

Aquí, el tipo de la leche

Aquí, el tipo de la leche


Un Gaiman que parece emparentado, como decimos, con una versión infantil de Douglas Adams, y con el siempre inigualable Roald Dahl, maestro del relato infantil fantástico (no olvidemos que suyo es el relato que dio vida a los Gremlins, por citar un ejemplo que no sea el mítico Charlie y la fábrica de chocolate), que envía a un descuidado padre soltero (un padre soltero provisional, puesto que la madre de familia se ha ido de viaje por trabajo y le ha dejado al timón de un barco ingobernable, el día a día en un hogar con dos niños que no dejan de pensar respectivamente en ponis y piratas), en busca de una botella de leche. Porque sin ella los pequeños, que en realidad no son tan pequeños, no pueden desayunar sus cereales, así que el padre debe embarcarse en una aventura que tal vez no sea más que una invención del propio protagonista.

El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre - Interior

Una de las ilustraciones de Skottie


Porque la historia, construida con tipografías distintas y maravillosamente ilustrada por Skottie Young (un tipo que ha dibujado incluso a los X-Men, de ahí que las ilustraciones tengan un toque de cómic, casi de cómic indie), tiene incursiones de los chicos, los que escuchan al intrépido padre. Y he aquí que en esa suerte de interactividad, en ciertos momentos tan trepidante que impide al lector disfrutar del viaje —el encuentro con los piratas pasa prácticamente desapercibido, por no decir el de los prometedores fampirros, vampiros que se relamen ante la sola idea de degustar un humano tan apetecible como el padre en cuestión—, está el elemento más atractivo de la historia.

Los chicos se preguntan por qué no salen ponis en el preciso momento en que, oh, vaya, resulta que los ponis estaban justo a la vuelta de la esquina, y cuando, en un momento dado, se va la luz (en ese peculiar túnel del tiempo en el que viven inmersos el Doctor Steg, el dinosaurio galáctico, y el padre), también se va la luz en el texto (y las páginas son negras y están a oscuras). Pero la literatura infantil contemporánea está repleta de ese tipo de trucos, aunque en el caso de la pequeña obra maestra de Gaiman brillan especialmente. Y a buen seguro volverán locos a los pequeños lectores.

Fortunately The Milk - Interior

Interior del original


En ese sentido, no se me ocurre una manera mejor de entrar en el universo Gaiman que leyendo El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre, que además de los citados fampirros y una pandilla de dinosaurios espaciales, cuenta en sus improbables títulos de crédito con un puñado de piratas y otro de extraterrestres verdes y globosos dedicados al interiorismo intergaláctico (lo suyo es aterrizar en un planeta y remodelarlo hasta dejarlo irreconocible). De ahí que sea especialmente apto para las clásicas lecturas antes de dormir que algunos padres dedican a sus retoños, pero sobre todo para la primera lectura en solitario de un futuro fan de la ciencia ficción.

 

Sinopsis

El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre

Ya sabéis lo que pasa cuando vuestra madre se va de viaje de trabajo y vuestro padre se queda a cargo. Normalmente, ella le deja una lista de cosas que hacer y lo más importante es siempre que NO SE OLVIDE DE LA LECHE. Pero, desafortunadamente, se le suele olvidar. Así que, a la mañana siguiente, antes de desayunar, tiene que salir a la tienda de al lado y esta que tenéis en las manos es la historia de por qué le lleva tanto, tanto tiempo volver con la leche.

Como estrellas invitadas: el profesor Steg (un dinosaurio viajero en el tiempo); unos bichos verdes y viscosos; la Reina de los Piratas; una joya muy famosa que está incrustada en el ojo de una estatua en un volcán...

Y una botella de leche perfectamente ordinaria pero muy importante.

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