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Híbridos y engendros, de George R. R. Martin

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Reseñamos la segunda parte de la «Autobiografía Literaria» de Martin, que incluye cuentos y guiones para series de televisión.

Híbridos y engendros es el segundo volumen de los tres que terminarán componiendo la edición de Gigamesh de GRRM: A RRetrospective, el tochazo en edición limitada que publicó Subterranean Press en 2003 para repasar la obra de George R. R. Martin. La retrospectiva está dividida en ocho bloques que, en total, suman 34 historias entre relatos, novelas cortas y guiones televisivos. El tocho original superaba de largo las mil páginas y llevaba ilustraciones en blanco y negro para cada una de las historias —podéis ver algunas de ellas en la web de Subterranean—, por lo que no es de extrañar que las sucesivas ediciones, tanto en inglés como en otros idiomas, se hayan hecho en varios volúmenes. El que nos ocupa comprende las partes cuatro, cinco y seis.

En 1986 George Martin escribió para la introducción de una antología de terror: «Las grandes historias, las que permanecen en el recuerdo y nos cambian la vida, nunca tratan de lo que parece que tratan». Recupera la frase en la presentación del cuarto bloque temático de su biografía literaria, pero lo cierto es que podría aplicarse a los tres que figuran en este volumen. Híbridos y engendros nos da una muestra de los escarceos del autor con el terror (normalmente en entornos de ciencia ficción: de ahí lo de «híbridos»), nos introduce a su glorioso personaje Haviland Tuf mediante dos de sus relatos y, para concluir, nos ofrece dos guiones televisivos que, por uno u otro motivo, no llegaron a ver la luz en la forma que leemos. Y no, ninguno de ellos trata de lo que parece que trata.

El volumen arranca con El hombre de la casa de carne, una historia de cadáveres animados que algunos humanos pueden controlar con la mente y utilizan para todo tipo de trabajos… incluidos los sexuales. No es una historia de terror agudo, sino más bien inquietante, perturbador y relativamente sutil. Y su protagonista, Trager, un superdotado del control de cadáveres, no vive una historia de zombis, sino una de maduración y evolución emocional a medida que pasa de mundo a mundo y resiste (o no) la tentación de visitar los necroburdeles conocidos como «casas de carne». Del mismo modo, Recuerdos de Melody no es una simple historia malrollera sobre una vieja amiga zarandeada por la vida, aunque poco puedo decir de ella sin reventárosla aparte de «cuidadito con las promesas». Tal vez sea el relato que menos me ha llegado de todo el libro, y aun así es muy buen cuento. Pero entonces pasamos la página y llegamos a…

Sandkings, novela gráfica
Los reyes de la arena y Nómadas nocturnos, dos historias por las que, aunque todo lo demás fuera bazofia (que no lo es ni de lejos), ya valdría la pena gastarse el dinero que cuesta el libro. Los reyes de la arena relata los sufrimientos de Simon Kress, un protagonista algo despreciable, después de comprar cuatro colonias de bichitos alienígenas para hacerlas batallar entre ellas, y la forma en que su falta de empatía, su impaciencia y sus descuidos lo llevan a una situación imposible. Martin retrata perfectamente tanto a los personajes humanos como a los mismos reyes de la arena, cuyas estrategias bélicas da gusto leer. El relato (casi novela corta) se llevó el Hugo y el Nebula y ha tenido parodias en Los Simpson, South Park y Futurama. Y añado que con muy buen motivo, aunque el propio Martin no esté tan seguro de que se cuente entre sus mejores obras. Por su parte, Nómadas nocturnos recuerda en ocasiones a Alien y a 2001. Una expedición científica se propone establecer contacto con una extraña especie que, al parecer, lleva eones viajando desde el centro de la galaxia hasta sus confines. Para ello contratan los servicios de una nave espacial cuyo capitán, Royd Eris, solo se muestra al pasaje en forma de holograma, lo que da pie a las más diversas especulaciones sobre su naturaleza. Misterios que contienen misterios, unos personajes perfectos para la narración y un clímax muy bien traído, que casi (¡casi!) haría desear que Martin dejara un poco de lado la fantasía y se centrara en la ciencia ficción.

El tratamiento del mono y El hombre con forma de pera podrían considerarse relatos de terror más clásico, sin mezclar con otros géneros. En el primero, un hombre con obesidad mórbida emprende una dieta tan estricta que deja a la altura del betún a la de la alcachofa. En el segundo, un inquietante vecino con forma de pera hace enloquecer progresivamente a la nueva inquilina de su edificio (e incluye una frase que me llegó al alma: «Trabajaba en casa, cosa que, a ojos del resto de la civilización occidental, quería decir que no trabajaba y punto»). Los dos relatos, ambientados más o menos en el momento de su escritura, tratan las obsesiones y los prejuicios en clave de terror sobrenatural.

Tuf Voyaging, portada original
La segunda parte de esta recopilación se titula «Una pizca de Tuf», e incluye las aventuras Una bestia para Norn y Guardianes, la primera de ellas en su versión original, antes de remodelarla un poco para su inclusión en Los viajes de Tuf (aunque las diferencias con la historia definitiva son mínimas). Ambos sirven muy bien de introducción a lo que puede encontrarse en el volumen completo, cuya lectura recomiendo pero mucho, mucho.

Y la antología concluye con lo que más curiosidad me despertó: dos guiones televisivos de la etapa de Martin en Hollywood. El camino menos transitado lo escribió para la serie Más allá de los límites de la realidad (The Twilight Zone), y explora la conciencia de Jeff, un objetor a la guerra de Vietnam que lleva una existencia feliz con su familia hasta que irrumpe en su vida un extraño espectro en silla de ruedas. El episodio llegó a grabarse con el guión que leemos en el libro, dirigido por Wes Craven, aunque una reestructuración del programa hizo que quedara bastante mutilado (podéis ver el resultado final en Youtube).

Puertas era el episodio piloto de una serie sobre saltos dimensionales a una serie de tierras paralelas que al final no llegó a cuajar, aunque la versión que leemos en Híbridos y engendros no es la que Martin terminó presentando al estudio, que se la hizo remodelar por ser demasiado tétrica. Otra lástima, porque la verdad es que después de leer el guión dan ganas de seguir viendo la serie.

Portales (cómic)

Doorways acabó viendo la luz en forma de cómic


Como en el anterior volumen, cada bloque temático viene presentado por el propio Martin, que cuenta su historia personal relacionada con las obras que contiene. Son unos textos llenos de anécdotas, curiosidades e introspecciones que humanizan al escritor de «Canción de hielo y fuego» más allá del habitual «mato personajes porque tus lágrimas me alimentan»: dejó inconclusas series que prometían, cedió a las exigencias de Hollywood porque tenía que pagar la hipoteca y, en muchas ocasiones, Tuf incluido, escribió pensando más en la pasta que en algún concepto elevado del arte. Y aun así, muchas de las historias que contiene Híbridos y engendros son de «las que permanecen en el recuerdo y nos cambian la vida».

Sinopsis

Híbridos y engendros

En el afán de reflejar los conflictos del ser humano, George R. R. Martin explora diversos escenarios fantásticos en los que la mezcla de géneros cristaliza en una pléyade de narraciones inolvidables. Una galería de personajes variopintos, no siempre humanos, sacuden nuestros deseos y miedos más íntimos dejando una indeleble huella emocional a su paso. Junto a verdaderas perlas del género como Los reyes de la arena o El tratamiento del mono, en este volumen también viajaremos con el Arca del extravagante y asombroso Haviland Tuf (y sus inseparables gatos) y nos adentraremos por primera vez en los mundos que creó para la televisión.

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