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Invasiones, Biurrun nos recuerda lo banal de todo lo humano

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Biurrun usa tres novelas cortas para recordarnos que todos nuestros problemas no le importan nada al universo.

Hay veces en las que uno mira las novedades editoriales y se siente afortunado. Por ejemplo, cuando en unos tres meses salen novedades de Guillem López (Arañas de Marte, de la que ya os hablamos hace unos días), Ismael Martínez Biurrun y Emilio Bueso (quien sacará Transcrepuscular dentro de muy poquito y mientras podéis leer sus primeras páginas aquí). Si le añadimos Amatka, la novela de Karin Tidbeck que salió hace unos meses, es difícil hacerme más feliz.

Porque no hace falta decir que estos autores siempre cumplen. Sus libros no necesariamente son redondos, pero sí que son interesantes. En el caso de Biurrun, por ejemplo, aunque su anterior novela, Un minuto antes de la oscuridad, no era perfecta ni tenía la fuerza de El escondite de Grisha, tenía a cambio algunas imágenes que ya nunca podré quitarme de la cabeza, como las hordas de asesinos vestidos con camisas hawaianas.

Ismael Biurrun - Foto

Invasiones, en plural, son tres novelas cortas aparentemente inconexas, pero con un mismo tema que las vertebra: lo irrelevante de la condición humana. ¿Qué importa un ascenso cuando una plaga de langostas de proporciones bíblicas asola Madrid? ¿A quién le importa la vida sentimental de un manitas cuando el mundo se está desmoronando literalmente? ¿Qué son los amores y desamores de una profesora y un médico frente a una guerra que ocupa miles de años a través del universo? Porque de eso trata Invasiones: de los grandes dramas, las grandes tragedias humanas. El amor y el desamor, el odio, la venganza, la ambición, la culpa, el dolor. Solo que Biurrun no es Shakespeare ni pretende serlo. No crea arquetipos que representen esas pasiones, sino que las relativiza y, con ellas, a nosotros.

Esos grandes sentimientos humanos, vistos a escala cósmica, de repente dejan de ser tan grandes. Ni siquiera son ridículos, porque para reírnos de algo debemos darle alguna importancia. Biurrun nos priva de toda trascendencia e incluso se permite reírse de la búsqueda de un significado trascendente en el universo. Como cuando Douglas Adams responde a la pregunta por la vida, el universo y todo lo demás con un absurdo «42», Biurrun pone a veces a sus personajes a punto de entenderlo, intuyendo ese sentido, esa trascendencia, pero no solo les niega alcanzarlo, sino que muestra esa intuición como algo estúpido. ¿Crees entender a las langostas? Pues a lo mejor te comen la cara. ¿Y tú, lector? ¿Crees entender ya el mensaje del relato? A lo mejor te estás precipitando.

Lo curioso es que Biurrun suele criticar la postmodernidad y la supuesta distancia irónica con la que en nuestra época se encara todo. Puede que estés viéndolo con ironía, pero estás viendo Eurovisión igualmente. Pero es justamente eso lo que él ha hecho en estas tres novelas cortas: adquirir distancia frente a sus personajes y sus tragedias, relativizar y adoptar un talante entre lo irónico y lo sarcástico. Pero mostrarnos, al fin y al cabo, a esos personajes y sus tragedias. Lo mismo que hace el protagonista del primer relato, que además es escritor. La tentación de ver en él a un alter ego de Biurrun es tan fácil que tiene que tratarse de una trampa.

Invasiones - Ismael M. Biurrun - Portada

De algún modo, el mensaje que se desprende de las páginas de Invasiones es que a pesar de todo, a pesar del relativismo, a pesar lo irónico, a pesar de lo intrascendente de nuestro quehacer diario, no podemos evitar que nos importe. Nuestras miserias no son una tragedia cósmica, pero sí son una tragedia personal. Quizás por eso el primer relato termina in media res. De alguna manera, no termina. No hay una resolución, un desenlace. Esa es justamente la única pega que le pongo al libro. Es cierto que tiene sentido literario, y que tiene un motivo, pero no es redondo, y es una lástima, porque la prosa de esa primera historia y su construcción son de lo mejor del volumen. El tercer relato, en cambio, es justo lo contrario. Tiene algo menos de complejidad narrativa, aunque alterne momentos temporales y puntos de vista, pero tiene un final absolutamente perfecto que consigue que cerremos el libro con una profunda sensación de satisfacción.

Cualquiera que me haya preguntado alguna vez por autores que recomendar sabe que Biurrun siempre es uno de los primeros. El escondite de Grisha me parece una de las mejores novelas de lo que va de milenio, tanto dentro como fuera del género. Si nunca le habéis leído, Invasiones es una muy buena primera aproximación, y es uno de sus mejores libros. Si ya lo habéis hecho… bueno, supongo que entonces no hace falta que os dé más motivos, ¿no?

Sinopsis

Invasiones

Una plaga de langostas asola Madrid mientras una pareja tiene que cenar con el jefe de ella. Una serie de terremotos sacude el mundo, una susbtancia vuelve loca a la gente, y el jefe de mantenimiento de un hotel isleño intenta mantener la cordura. Un meteorito cae del espacio y un superviviente se siente invadido por un ser alienígena. Y todos los problemas del día a día se antojan irrelevantes para el universo.

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