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Jagannath, el inquietante otro mundo de Karin Tidbeck

Jagannath - Destacada

Los cuentos de hadas macabros de la reina del steampunk sueco.

Dice China Miéville que la voz de la sueca Karin Tidbeck es una armonía imposible. Para uno de sus personajes en concreto, la escritora protagonista del relato El complejo de vacaciones de Brita, esa armonía tiene más que ver con El señor de las moscas. Recordemos pues El señor de las moscas, la crudísima distopía ambientada en una suerte de isla desierta únicamente habitada por niños, niños que han constituido castas, tribus, y se tratan unos a otros de una manera tan brutal que parecen estar imitando sin límites el mundo adulto, un mundo adulto en el que sin embargo aún impera la fantasía, en el que todo tiene el aspecto de un juego macabro interminable, un infierno en la Tierra construido por casi adolescentes. ¿Y qué tiene ese infierno que ver con la primera colección de relatos de Karin Tidbeck? Si hacemos caso a lo que dice la escritora protagonista de El complejo de vacaciones de Brita, uno de los relatos de dicha colección, los personajes y las relaciones que se establecen entre ellos. «Me gustan los personajes y sus relaciones intensas, como El señor de las moscas», dice. Y añade: «Pero en el espacio». Lo del espacio aquí tiene que ver con lo que el personaje está escribiendo en ese mismo instante: un relato de ciencia ficción.

Jagannath - Portada original

Portada de la edición original


Sirviéndose de lo macabro, lo infantilmente macabro, en su caso añadiendo lo inquientante —una inquietud que, sí, tiene que ver con la aparente ingenuidad del cuento de hadas—, Karin Tidbeck echa mano de pequeños seres que crecen en las plantas y que se llaman Brun (como en La señorita Nyberg y yo), de amistades endiabladas como la de las protagonistas de Rebecka, cuento en el que las pastillas, las cuchillas y las cuerdas tienen un papel fundamental) y de chicas que un día vienen de la Nada, y pensemos en esta Nada como en un inmenso bosque, y otro día desaparecen montaña arriba como una de las protagonistas ausentes de La montaña de los renos. El elemento inquietante aparece en las primeras líneas del relato y magnetiza al lector de tal manera que es imposible dejar de leer hasta descubrir qué demonios pasa.

Karin Tidbeck

Karin Tidbeck


Se nota que Tidbeck nació a finales de los 70 y que sus referentes musicales son los de finales de los 80 y principios de los 90 (sus personajes escuchan a The Cure, como en la última película de Vincenzo Natali, Haunter); también se nota que es sueca y que ha crecido leyendo sagas escandinavas. De hecho, uno de los relatos de la colección, el enigmático y muy lovecraftiano (en la forma) Pyret juega con la idea de describir un pequeño ser mitológico que presuntamente ha estado entre nosotros desde el principio de los tiempos, pero que la cristianización barrió del folclore popular (escandinavo) como al resto de los dioses nórdicos, sin importarle lo de cierto que había en las leyendas que hablaban de él.

Pero hay uno de entre todos los cuentos que inquieta de una manera especial. Su título es ¿Quién es Arvid Pekon? y juega con la idea de la fragilidad de la existencia. El protagonista es un teleoperador que, en un momento dado, es capaz de hablar con los muertos. Sí, con los muertos. Y todo por culpa de una tal señorita Sycorax.

Especialmente doloroso es el caso del oficinista con aspecto de abejorro que protagoniza Herr Cederberg, y que simboliza a su torpe e ilusa manera el primer asalto de esta más que interesante nueva voz proveniente de la gélida Suecia (una voz que se toma las cosas más en serio que la del hilarante y brillantísimo Sam J. Lundwall, el mejor autor sueco de sci-fi de todos los tiempos): lo extraño que puede llegar a resultar el mundo en el que vivimos si dejamos abierta la puerta que comunica con esa larga lista de otros mundos en los que creemos durante la infancia y que desechamos al crecer por considerarlos demasiado irreales. Pero, ¿y si estuvieran entre nosotros? ¿Y si todos esos otros seres que imaginamos no se fueron a ninguna parte? ¿Y si no existen porque dejamos de creer en ellos? Aunque la mayor parte de los cuentos se queden en pequeñas construcciones prometedoras a las que quizá les falte el empujón definitivo —podría decirse que Tidbeck abusa y mucho del final abierto—, está claro que promete, casi tanto como prometía la primera colección de la rusa Anna Starobinets, hoy ya una imprescindible del género.

Sinopsis

Jagannath

Una muchacha sube una montaña la noche del solsticio de verano y no es vista nunca más. Un joven espera el regreso de su madre, perdida en el bosque. Un complejo vacacional de cabañas es visitado cada verano por una extraña familia. En el reino de las hadas el tiempo no pasa, ¿o sí lo hace? En la Alemania del siglo XIX, un hombre se enamora de una máquina voladora llamada Beatrice. En un futuro cercano, los seres humanos sobreviven en las entrañas de inmensas naves-insecto compuestas de material orgánico. El pyret es un extraño ser mitológico, con la capacidad de convertirse en cualquier animal, e incluso persona... El universo literario de Karin Tidbeck revela una de las voces más originales surgidas de las letras suecas en los últimos años. Posee el sabor de los cuentos de hadas oscuros, es heredero de la mitología nórdica, y explora las posibilidades de la fantasía para describir inquietudes muy reales, tales como las complejas relaciones familiares, la soledad, y la alienación del ser humano en el mundo en el que vivimos.

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