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La mano izquierda de la oscuridad: el prejuicio que salió del frío.

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Aprovechamos la nueva edición de Minotauro para, por una vez, reseñar un clásico.

Hace casi cincuenta años, Ursula K. Le Guin se hizo una pregunta: ¿cómo sería una sociedad sin géneros? El resultado de su experimento mental es una obra imprescindible en la historia de la ciencia ficción, una novela que ha envejecido sorprendentemente bien. Probablemente se deba a que Le Guin no da respuestas: le interesa más la pregunta. Al fin y al cabo, en el libro habla de la “perfecta inutilidad de saber la respuesta correcta a la pregunta equivocada”.

Ursula Le Guin

Ursula K. Le Guin

La mano izquierda de la oscuridad presenta un planeta, Gethen o Invierno, en el que los humanos no tienen un sexo definido más que unos días al mes, cuando entran en celo. No sabemos por qué ni cómo han llegado a ese mundo, más allá de cuatro vaguedades mencionadas de pasada y que sirven para enmarcar la historia en un universo mucho más extenso -la novela se enmarca en el Ciclo Hainish- y apuntar a un lejano pasado que es como una versión interesante de la escena inicial de Prometheus. A este planeta llega Genly Ai, un humano que viene a invitarles a ingresar en la federación de planetas. Desde su punto de vista, los nativos son hombres afeminados, desagradables, y todo en su sociedad se debe a esa ausencia de géneros. Son ambiguos e intrigantes, porque son medio mujeres; no han tenido guerras, porque no son hombres.

Pero Le Guin no mantiene un solo punto de vista a lo largo de la novela, y gracias a los capítulos narrados por Estraven -un nativo- quedan de manifiesto los prejuicios sexistas de Ai, su visión sesgada. Sin estos capítulos, un lector no demasiado avispado podría pensar que la visión de Ai es la defendida por la autora, cuando es precisamente la que pretende criticar.

Mano izquierda

Portada original en inglés

Poco a poco, Estraven y Ai se irán conociendo a la vez que nosotros vamos conociendo el mundo, mostrándose como totalmente ajenos, pero a la vez próximos. El otro siempre es la alteridad y por eso mismo nuestro conocimiento y nuestro entendimiento de él será siempre fragmentario. Que ese otro sea de nuestro mismo género o no, o que ni siquiera sea binario, en realidad no supone gran diferencia, porque todos somos aliens para los demás. Esto se ve especialmente cuando Estraven le pregunta sobre las mujeres a Ai: para este son tan incognoscibles como los propios habitantes de Invierno.

Sin embargo, Le Guin no se conforma con crear una sociedad no binaria, sino que la sitúa en un planeta que es casi un personaje más. Solo la ambientación ya daría para varias novelas interesantísimas. Y es que Gethen es también llamado Invierno con motivo: su zona habitable sería como Alaska o Siberia. Quizás por eso no hay guerras: ¿qué sentido tiene ir a matarse si la meteorología puede hacerte el trabajo en cualquier momento?

El lector llega a sentir el frío a su alrededor con el pobre Ai, que afirma no haber pasado un solo segundo en Gethen sin frío. Viajar, aun tratándose de viajes cortos, puede ser una auténtica odisea en Gethen y casi todo el último tercio de la novela es precisamente un largo y peligroso viaje.

Aparte de, obviamente, su temática, merece la pena destacar la estructura de la novela. Se trata del informe de Ai, con fragmentos narrados por él, otros pertenecientes al diario de Estraven, otros procedentes de mitos y leyendas del planeta. En conjunto, dan una cierta visión antropológica que nos ayuda a entender la sociedad en su globalidad, a la vez que crean una perspectiva rica en matices y una polifonía con puntos de vista opuestos y complementarios. Al mismo tiempo, nos permite apreciar el crecimiento de Ai, que parte de unos postulados infantiles y un sentimiento de superioridad injustificado, como un antropólogo decimonónico.

Nueva edición de La mano izquierda de la oscuridad

Nueva edición de La mano izquierda de la oscuridad

Además, esa estructura en una historia que es una novela de formación y un viaje iniciático, todo en uno, consiguen dar una creciente sensación de aventura. Las primeras veinte o treinta páginas pueden resultar densas y aburridas, como si nosotros también estuviéramos en la ceremonia incomprensible y absurda a la que Ai está asistiendo, y pueden suponer una barrera. Merece la pena aguantarlas. De repente, el lector se descubre enganchado, devorando páginas, preocupado por los personajes, intentando entender el mundo.

La mano izquierda de la oscuridad no sólo es un clásico de la ciencia ficción: es ante todo una novela divertida y adictiva que merece la pena releer.

Sinopsis

La mano izquierda de la oscuridad

Genly Ai es un enviado del Ekumen en el gélido planeta Gethen con la misión de conseguir que sus habitantes ingresen en la federación. Pero el carácter ambisexual de su población chocará con sus prejuicios.

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One Response to “La mano izquierda de la oscuridad: el prejuicio que salió del frío.”

  1. aburridoencasa aburridoencasa dice:

    Creo que es uno de los libros que más he disfrutado en mi vida, y que es uno de los que hace a Le Guin una de las más grandes escritoras del género. Sin embargo, yo siempre recomiendo si alguien quiere leer a Le Guin no empezar por aquí porque puede ser demasiado de repente (Es un libro con muchas aristas y la forma de contarlo puede echar atrás). Aun así, un libro imprescindible cuando uno se ha adentrado ya.