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Mañana todavía, doce futuros que nos esperan

Mañana Todavía - Reseña - Destacada

Reseñamos una de las mejores antologías de los últimos años.

La semana pasada se puso a la venta en toda España Mañana todavía, una antología de relatos distópicos que recoge las voces de los autores de género españoles más destacados. En sus páginas podemos encontrar a Emilio Bueso, Rodolfo Martínez o Elia Barceló, por poner tres ejemplos, pero seguro que os van a sonar más de tres si echáis un ojo a la lista completa. La semana pasada nos hicieron el favor de escribirnos una pequeña reflexión sobre el género y presentarnos el relato con el que participan en esta antología (podéis leer los artículos aquí y aquí), y hoy vamos a adentrarnos más en sus páginas, a ver qué futuros despreciables se han sacado de la manga los autores para asustarnos y dejarnos con un mal cuerpo que tardaremos días en quitarnos de encima.

Sea o no por reclamo comercial debido a la gran masa de lectores juveniles que arrastra la autora —recordemos que es suya la saga «Memorias de Idhûn»—, Laura Gallego abre los relatos de Mañana todavía con WeKids. Siendo quizá el relato que menos se adhiere al género distópico de todos, Gallego nos presenta un mundo en el que las redes sociales se han convertido en una forma de vida y los padres crean una cuenta en WeKids a sus hijos justo antes del nacimiento. Subir fotos y publicar vídeos de los niños está a la orden del día hasta que estos toman el control de sus cuentas al cumplir los siete años y empiezan a hablar con sus seguidores. WeKids es sencillo, se lee muy bien y tiene ritmo, pero deja una sensación un tanto agridulce. Y no por su final, ni mucho menos, sino porque las redes sociales per se, que parece que es lo que se pretende criticar, no dan miedo en el mundo creado por Gallego. Todo el circo que se crea alrededor de WeKids podría darse igual en un reality de la televisión: es algo que ya ha ocurrido, solo que ahora enfocado a los niños. Aun así, un relato muy recomendable.

Bueso en el photocall de Fantífica en Celsius 232
Emilio Bueso sí que asusta, y mucho. Su relato Al garete es, como no podía ser de otra forma, el más oscuro de toda la antología. Con un trasfondo postapocalíptico, Bueso nos vapulea con un ejercicio de estilo, efectista en el buen sentido, en el que lleva el cambio climático a sus últimas consecuencias, con un mundo inundado y sobrecogedor en el que Manuel y Santiago intentan salir adelante. Quizá sea el relato que menos encaja en Mañana todavía de los doce.

Desesperanza es la palabra que más cuadra con el relato que se ha marcado Elia Barceló para la antología, quizá el que mejor logra condensar en sus 54 páginas la esencia de una distopía. En 2084. Después de la Revolución, Barceló nos mete de lleno en un mundo en el que ha surgido una nueva diferenciación de clases entre los «genos» y los naturales. También hay granjas de recién nacidos que venden su material a los naturales y en una de ellas es donde acaba Laia, protagonista del relato. Factible y verosímil son los mejores piropos que se me pueden ocurrir para el relato de Barceló, y eso es decir mucho para una distopía, pero tampoco os quiero desvelar mucho más. 2084. Después de la Revolución es de lo mejor que vais a encontrar en Mañana todavía. Y si os quedáis con ganas de más, no dejéis de echarle un vistazo a DySTOPIA 2084, una docuficción que sienta las bases para el mundo del que habla la autora en el relato.

Félix J. Palma
Félix J. Palma utiliza lo surrealista para darnos una certera estocada en el corazón. Con ecos de 1984 de Orwell y de Brazil de Terry Gilliam, Palma nos cuenta en Instrucciones para cambiar el mundo una historia de amor con tintes revolucionarios, en un mundo modélico en el que desayunar en el autobús, ir a trabajar en pijama y dormir en traje son actos de lo más normales. Lo absurdo cobra protagonismo en el relato y el amor entre los personajes se convierte en el principal impulsor de la trama, que termina deviniendo en una reflexión sobre el verdadero valor de los ideales. El estilo de Palma y el tono melancólico del relato, que parece escrito con el alma en vilo, lo convierten en otro de los grandes de Mañana todavía y de lo mejorcito que se puede encontrar del autor en librerías.

Quede claro que también hay decepciones, y El error de Rosa Montero me ha parecido el relato que menos está a la altura del resto. Montero se pone en la piel de Alma para contarnos en diez páginas una historia manida, un cliché de la ciencia ficción más básica que aporta bastante poco al conjunto. No pongo en duda las capacidades literarias de la autora, pero El error es el único relato del libro que he sentido que flojea respecto a los demás. Leedlo y juzgad por vosotros mismos.

Mañana

Estos son los autores que os encontraréis en la antología


Juan Miguel Aguilera hace gala de sus conocimientos sobre la cultura árabe para contarnos la historia de un médico que vive en una Valencia musulmana y amurallada por culpa de una plaga que ha asolado gran parte de las tierras del exterior y se sigue extendiendo día a día. La manera en la que Aguilera logra retratar las contradicciones del mundo árabe y, al mismo tiempo, armar una historia con un trasfondo de ciencia ficción convierten a su relato Limpieza de sangre en uno de los más originales y entretenidos de la antología. Un soplo de aire fresco que sienta genial a mitad del libro.

Marc Pastor nos devuelve al mundo que creó para su novela El año de la plaga pero años después, presentándonos las consecuencias de los acontecimientos que tuvieron lugar en ella. Lo bueno de Camp Century es que no es necesario conocer el trabajo previo de Pastor, ya que este ha creado un microcosmos distópico dentro de una base nuclear abandonada, pero al mismo tiempo contiene algunas curiosidades para quienes sí lo hayan leído. En Camp Century, el Escritor es el que controla al resto de habitantes del complejo. A estos les pide que escriban historias y los manda a misiones en las afueras para que vivan experiencias que les permitan seguir escribiendo. Los libros se convierten en el elemento opresor de esta distopía, lo que supone una vuelta de tuerca muy interesante que no deja indiferente.

El protagonismo del relato de Rodolfo Martínez, En el ático, vuelve a recaer en un personaje femenino. En esta ocasión, la mercenaria protagonista acepta la misión de proteger al hijo del recién fallecido Jonás Avogrado y nuevo presidente de la grandiosa Corporación AdAstra. El edificio de la corporación es un conglomerado social en el que los privilegios van mejorando a medida que se sube de piso, un escenario la mar de interesante. Sexo, violencia y un ritmo trepidante se unen en un trasfondo cyberpunk que encandilará a los que somos aficionados al subgénero y a Motoko Kusanagi. Mi preferido.

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Una buena remesa de relatos distópicos


José María Merino firma en la antología uno de esos relatos que se basan en el miedo al progreso y a la tecnología que tan poco me gustan, pero aun así, gracias a su buen hacer, el autor ha conseguido mantenerme pegado a las páginas hasta terminarlo. En La inteligencia definitiva, Merino nos lleva a un mundo en el que los teléfonos móviles han sido los principales responsables del surgimiento de una inteligencia artificial que amenaza con cambiar para siempre a la humanidad. Es entonces cuando surge la figura de los Reacios, aquellos para los que la tecnología es una amenaza, y esta forma de ver la vida se acaba convirtiendo en una corriente de pensamiento que logra que algunos grupos de personas vivan en aldeas autosuficientes sin tecnología. La inteligencia definitiva es un relato interesante para cuestionarnos cada segundo que pasamos mirando la pantalla de nuestro teléfono móvil, aunque no es algo que, personalmente, me parezca una amenaza de ningún tipo.

Susana Vallejo recoge en Gracia una de las imágenes más truculentas de todo el libro y que dejaré que descubráis por vosotros mismos: podéis leer ya el relato completo en la web de Penguin Random House. Gracia es un relato local que se sitúa en el barrio barcelonés de Sants, una localización de lo más indicada si tenemos en cuenta las revueltas que han tenido lugar recientemente allí. Gracia es un relato nostálgico, familiar y posiblemente uno de los más autobiográficos de toda la antología, pero al mismo tiempo encierra entre sus páginas y entre líneas escenas realmente aterradoras que se hilvanan con la historia de la familia de la protagonista y de los habitantes del barrio. Un relato mucho más pausado, para reflexionar.

Mañana todavía - Destacada

No, no hay faros enterrados en el desierto en ninguno de los relatos.


El de Juan Jacinto Muñoz Rengel es otro de esos relatos que rebosa estilo por los cuatro costados, pero en los que quizá la trama y los elementos distópicos quedan en segundo plano. En Colapso, Rengel nos sitúa en un mundo en el que las videoconferencias han ido un paso más allá y los interlocutores pueden ver a través de los ojos de la otra persona. A pesar de lo comentado al principio, Colapso, al contrario que WeKids, sí que es un relato de futuro cercano que pone la piel de gallina y nos hace cuestionarnos hasta qué punto debemos dejar penetrar la tecnología en nuestro día a día, y en el que se nota la mano de Rengel y su experiencia con los microrrelatos a la hora de crear un final que descoloca.

Por último, Javier Negrete finaliza Mañana todavía con Los centinelas del tiempo, una novela corta de poco más de cien páginas en las que el autor explora la importancia de la literatura en una sociedad en la que se controlan y editan todos los libros que llegan a manos de los ciudadanos. Da miedo adentrarse en las páginas de Los centinelas del tiempo y descubrir que la censura es un elemento que no nos queda demasiado lejos. Al mismo tiempo, todos los que llevamos la literatura en las venas nos veremos un poco identificados con Pablo y el profesor Torbado —en el que juraría haber reconocidos elementos autobiográficos del autor—, principales conductores de la trama, y soltaremos una lagrimilla con esa escena que parece sacada de Farenheit 451. Una manera genial de cerrar la antología y un relato clave sin el que Mañana todavía se habría quedado un poco cojo.

En conclusión, Mañana todavía nos trae doce relatos de buen nivel, con sus más y sus menos, claro, pero que logran mantener la cabeza bien alta durante las casi 500 páginas de las que consta el libro. Es una lectura recomendada para los aficionados a la ciencia ficción, sobre todo para aquellos que tengan predilección por el subgénero distópico, y también para quienes quieran descubrir a los autores y la literatura de género que se está escribiendo en España en la actualidad. Mañana todavía ha supuesto para mí el primer contacto con muchos de los autores que se encuentran entre sus páginas, y ya tengo claro que esta no será la última vez que lea algo de muchos de ellos.

Sinopsis

Mañana todavía

Doce destacados autores españoles ante el género fantástico más en boga: las distopías o anti-utopías.

Como en los clásicos del género (1984 de George Orwell, Un mundo feliz de Aldous Huxley, Farenheit 451 de Ray Bradbury) y como en sus manifestaciones más recientes (sobre todo Los Juegos del Hambre de Suzanne Collins), Mañana todavía contiene doce relatos que representan otras tantas maneras de imaginar literariamente qué puede ir mal en nuestro futuro: la dependencia de los móviles o internet, los peligros de las redes sociales, las catástrofes naturales, el problema de los recursos energéticos, las derivas políticas radicales o los riesgos del progreso científico en materias de reproducción, genética y salud son algunos de los que tienen mayor protagonismo en este volumen, que cuenta con autores de reconocido prestigio dentro y fuera del género.

Seguir: Antología | Fantascy

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2 Responses to “Mañana todavía, doce futuros que nos esperan”

  1. […] que no he participado, a raíz de la antología Mañana Todavía, en charlas sobre distopías. Siempre acabábamos hablando de utopías, de si las utopías y los […]

  2. […] leyendo “Mañana todavía“, una recopilación de relatos sobre distopías o sociedades alternativas. Uno de los relatos […]