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Perillán, el granuja dickensiano de Terry Pratchett

Perillán - Destacada

Viajamos al Londres que sirve de inspiración a Ankh-Morpork.

Haber seguido la trayectoria de Terry Pratchett como novelista durante tantos años (ha llovido mucho desde aquella primera edición de El color de la magia) da una óptica diferente con la que afrontar cada novela que publica. La evolución de su estilo y la temática sobre la que gira cada obra del autor británico dejan muy alto el listón. Pero por suerte Pratchett es un autor de listones: cada una de sus novelas es una sorpresa y, dado que el autor apunta siempre tan alto, al final no quedarán palos suficientemente largos donde sujetar el listón de marras.

Pratchett Dodger
Perillán es una de las novelas juveniles que tan bien se le dan al Hombre del Sombrero (las novelas de Tiffany Dolorido y El asombroso Mauricio y sus roedores sabios están, en mi opinión, entre los pilares maestros del young adult fantástico). Como de costumbre, y por suerte, Perillán no está específicamente destinada a un público joven per se, sino que el protagonista no se corta un pelo en llamar «hideputas» a los rufianes ni en hacer chistes verdes sobre lo mucho que puede tirar un pantalón de la entrepierna. Esos detalles podríamos resumirlos de la siguiente manera: Pratchett es más Pratchett con sus obras juveniles que otros autores para adultos que en algún momento se dedican a escribir para jóvenes. La diferencia puede resumirse en que Pratchett no baja el listón que decíamos.

De cierta ucronía y personajes históricos

La novela tiene muchos puntos fuertes, siendo el primero de ellos el tono de ucronía que se presenta bajo esa ilustración desenfadada de Paul Kidby. A lo largo de la novela Perillán conoce a un puñado de personajes históricos que nos sonarán bastante, así como alguna figura ficticia que es todo un clásico de la cultura popular inglesa. Esa mezcla entre ficción histórica y sabor inconfundible del estilo de Pratchett es uno de los fuertes de Perillán, por no hablar de las alusiones a los grandes clásicos de la literatura inglesa escritos por un tal don Charlie Dickens, quien volcó en ellos todas sus observaciones y críticas sobre la sociedad inglesa.

Charles Dickens

Charlie Dickens, un grande del periódico Morning Chronicle y experto en calar a chavales como Perillán.


Y es que en la novela se entremezclan inteligentemente esos personajes reales, como Charles Dickens o Benjamin Disraeli (alias Lord Beaconsfield), con acontecimientos ficticios que nos sacarán la sonrisa en más de una ocasión. Pero no nos engañemos, Pratchett no ha escogido el Londres real por mera casualidad, aparte de que pudiera apetecerle salir de su mundo inventado durante un tiempo: es tal la semejanza con la ficticia Ankh-Morpork que los kevins más reticentes a leer algo del Maestro que no sea Mundodisco se sentirán en muchísimas ocasiones como peces en el agua.

Copperfield y Twist conducen a Perillán… ¿o era al revés?

Un perillán es un granuja y un picaruelo, pero también alguien muy astuto. Y Perillán es también es el nombre del protagonista, porque la novela se centra en un joven que se ha ganado un nombre en las calles del mugriento y poco equilibrado (socialmente hablando) Londres de mediados del siglo XIX. Tanto es así que el autor emplea casi en exclusiva su punto de vista —al fin y al cabo es su novela—, y aunque hay personajes secundarios como el anciano judío con quien Perillán comparte vivienda o la joven a la que rescata de una paliza que iba a mayores, toda la trama gira en torno a su persona. Eso sí, Perillán no es del todo un rufián de tomo y lomo, sino que en realidad es bastante buena gente.

Sí, este es Perillán.

Sí, este es Perillán.


El alcantarilleo, el sobrevivir un día más, el comer lo que haya, el tener un perro de compañero y el llevar una vida dura es la máxima de cualquier granuja huérfano y sin nombre. Pratchett ha hecho con Perillán un gran homenaje a David Copperfield y a Oliver Twist, y aunque no es una novela tan sórdida como aquella (y eso que vemos a un Pratchett un poco menos satírico que de costumbre), sí que tiene su punto y retrata una época bastante oscura de una de las ciudades más importantes del planeta, donde los pobres eran muy pobres, sí, pero según Perillán «iban tirando».

¿Será Perillán el joven en el que se basaría Dickens para escribir sus famosas novelas?

La edición y una conclusión final

Cada nueva novela de Pratchett en español es un acontecimiento, y siendo este el típico mes de julio donde desde hace muchos años tenemos una nueva novela del autor, Perillán se me antoja como un lanzamiento antológico. La impecable edición sin erratas ni fallos ortotipográficos hace que la lectura fluya como la seda. Además, terminar un capítulo es doblemente divertido porque cada uno viene precedido por unas líneas explicativas y una pequeña ilustración de Paul Kidby que tiene que ver con él (aunque hay que decir que esos dibujos han quedado con una tonalidad menos oscura que en la edición inglesa).

Habría sido delito presentar Dodger (Perillán) en un estilo no dickensiano.

Habría sido delito presentar Dodger (Perillán en inglés) en un estilo no dickensiano.


Pero no todos son virtudes: la pega que encuentro a Perillán es que espera demasiado hasta arrancar el misterio que hay en torno a la aparición de la joven del principio, lo que resta cierta importancia al asunto de la novela. Pero quitando eso, se lee de pe a pa como si no hubiera un mañana, gracias a la fluidez de los diálogos (made in Pratchett) y lo preciso de la ambientación. Es bueno leer al Pratchett que de vez en cuando se aleja del Mundodisco, y no dudéis que Perillán es una de las mejores novelas del verano.

Sinopsis

Perillán

Una original historia de intriga y de aprendizaje que rinde homenaje a la obra de Charles Dickens.

Perillán es un muchacho de 17 años que sobrevive buscando objetos de valor en las cloacas del Londres victoriano. Sus vecinos y su mentor le consideran un buen chico, alguien a quien recurrir cuando uno se encuentra en apuros. Tras una reyerta en la que defiende a una muchacha de un par de rufianes violentos, un periodista que responde al nombre de Charles Dickens queda gratamente impresionado por la valentía y la ingenuidad del muchacho, y le anima a que averigüe la identidad y los motivos de los agresores. Perillán se pone a investigar, y pronto se ve envuelto en una serie de incidentes que le convierten en una celebridad… No tardará en conocer a los políticos y a las personalidades más relevantes del imperio y enfrentarse a un complot con insospechadas repercusiones internacionales.

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