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Pronto será de noche, Cañadas y el Apocalipsis

Pronto será de noche - Destacada

Brillante volantazo hacia el fin del mundo de uno de los maestros del terror patrio.

El fin del mundo ha llegado. Y es un atasco. Un atasco descomunal. Que se mueve al ritmo de un dinosaurio gigantesco y moribundo. El cielo se está volviendo de un color extraño, y se acerca, se acerca al lugar en que se encuentran detenidos los protagonistas, que es el lugar en que se encuentra el lector, algo así como un observador privilegiado, una especie de polizón que corretea por entre los coches, curiosea en su interior, trata de echar una mano a Samuel, el madero obsesionado con descubrir quién se ha cargado al médico. Porque en ese abominable atasco ha habido un asesinato, y todo apunta a que el asesino conocía a su víctima. Y eso solo puede significar una cosa: que el asesino se encuentra en uno de los coches que rodean al coche de la víctima.

El regreso de Jesús Cañadas no tiene nada que ver con Providence y nada que ver con Lovecraft, pero sí mucho con el fin del mundo, con los personajes que han perdido (casi) toda esperanza —y que podrían optar a secundarios e incluso protagonistas de cualquier próxima temporada de The Walking Dead—, con un capítulo maravilloso (y terrible) de Doctor Who, con el Apocalipsis de Stephen King, claro, y con la prosa mántrica de David Peace. Un brillante volantazo del que sin duda, a mérito propio y con tan solo tres novelas, se ha convertido en uno de los maestros del terror (de aventuras) patrio.

Pronto será de noche - Ilustración

Ilustración de portada: Oscar Sanmartín.


¿Y qué decir la atmósfera? La atmósfera es, desde el principio, el motor de la historia. La sensación de que algo va poderosamente mal sin que sepamos exactamente que es y sospechemos que quizá no lo lleguemos a saber nunca es lo que obliga al lector (sí, le obliga, como si alguien le apuntara con una pistola) a seguir leyendo, porque esta es una de esas novelas que no pueden dejar de leerse, y que una vez leídas se quedan contigo para siempre.

Pero ¿cómo? ¿Cómo se construye una atmósfera semejante? En primer lugar, con un excelente punto de partida. La idea del atasco, de la road movie detenida. Decíamos que existe un capítulo de Doctor Who en el que la humanidad (creo recordar que de otro planeta, o quizá del futuro) vive en un atasco descomunal, pero en aquel caso, como ocurre siempre con Doctor Who, el atasco era motivo de chanza, un poco la ocurrencia que hacía que el capítulo funcionara, y aquí es el escenario perfecto. Porque ¿qué ocurriría si de repente el fin del mundo llegara a tu ciudad? Que querrías salir de ella. ¿Y qué querrían todos los demás? Exactamente lo mismo. ¿Y qué ocurriría? Que las carreteras no bastarían para todos, que se liaría parda, que el atasco sería, sí, descomunal. Y que nadie se arriesgaría a abandonar el coche y continuar caminando, porque ¿y si hay algo ahí fuera? ¿Y si eso que está haciendo que el mundo se acabe está ahí fuera y nos devora?

Jesús Cañadas - Retrato

Mr. Cañadas. (Retrato: Meet Mr. Campbell.)


Luego están los personajes. Son como fichas de un Cluedo apocalíptico con una vida oculta, un puñado de secretos que esconder en el salpicadero o la sesera: después de todo, cada uno de ellos está solo consigo mismo, solo ante el volante, solo ante la vida que ha ido dejando atrás, ante una carretera que se acaba sin ir a ninguna parte. Está Samuel, el madero que quiere descubrir quién ha matado al médico, porque, como decíamos, todo esto arranca cuando se produce el primer asesinato (porque habrá más de uno): un médico ha aparecido muerto en su coche, estrangulado. Y el coche es amarillo y estaba cerrado por dentro —guiño al Misterio del cuarto amarillo de Gaston Leroux—. Samuel trata de iniciar una investigación, dificultosa teniendo en cuenta que a todo el mundo le trae sin cuidado el médico, ya que lo único que quiere es avanzar y avanzar y avanzar. Escapar a la muerte que saben segura.

Está Samuel, sí, pero también está Alicia, la chica embarazada (y esto es muy Apocalipsis de Stephen King), y Alfonso el taxista, y Abreu el periodista-escritor que iba a tener un año estupendo y de repente está atrapado en un atasco en mitad del fin del mundo, y también Ruth, y el misterio hippie que no sale de su autocaravana y por eso todo el mundo sospecha de él, y está Inés, la beata que acompaña a un grupo de niños de una escuela católica en autobús escolar y que está harta de oírles quejarse y llorar y preguntar por sus padres. Están ellos y también están Tote y Cándido, el anciano que parecía saber de antemano que algo así iba a ocurrir (tiene garrafas de agua en su coche, y medicinas, de todo un poco). Y están todos los demás, coches conducidos por gente que sabe que así es como acaba el mundo; atentos a esta frase, porque es como un mantra, igual que el título de la novela.

Jesús Cañadas - Baile secretos + Nombres muertos

Las anteriores novelas de Cañadas.


¿Y descubre Samuel al asesino? Bueno, tendréis que leer la novela para descubrirlo. Y creedme, os va a gustar. Os va a gustar mucho. El fin del mundomade in Jesús Cañadas rules. Como se suele decir en estos casos: Cañadas ha vuelto a hacerlo. Ha vuelto a firmar una novela perfecta. Especialmente indicada para amantes del fin del mundo, claro, pero también para todo aquel que crea que la literatura de género debe llevarnos a otra parte. Debe sacarnos de nuestro mundo y meternos en un coche, por ejemplo. Y llevarnos al fin del mundo. A vivir una aventura de la que, una vez cerrado el libro, podremos hablar con otros supervivientes. Porque la buena literatura de género es eso. Una experiencia. Así que Bienvenidos al Fin del Mundo (otra vez), compañeros. Preparad vuestro kit de supervivencia lectora y a por él.

 

Sinopsis

Pronto será de noche

Ese de ahí es Samuel. Es policía, o lo era. Ahora está atrapado en un atasco infinito. Como todos. Miles de coches en medio de una autovía que se dirige hacia el sur; aunque eso poco importa. Lo que importa es que huimos. No nos queda más que avanzar.

Jesús Cañadas nos embarca en una road movie a cámara lenta, un viaje a ninguna parte repleto de angustia y desesperación.

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2 Responses to “Pronto será de noche, Cañadas y el Apocalipsis”

  1. Teresa Romo dice:

    Buenas! A mi me ha gustado bastante, tiene un par de momentos bastante inquietantes, como la visita al pueblo. Por cierto comparaís su prosa con la de David Peace, ¿qué tal esta ese escritor? No he leído nada y me intriga que lo comparéis, ¿recomendáis algo de David Peace? Gracias

  2. ¡Hola! La verdad es que lo que hace David Peace es ALUCINANTE, pero no es terror, sino novela negra, una novela negra siempre basada en reconstrucción de casos reales, que se lee, a menudo, al menos en mi caso, como si estuvieras dentro, en plan experiencia, casi como un videojuego. No voy a engañarte, también es duro. Sobre todo por la construcción narrativa. La idea de frases que se repiten una y otra vez. Esta novela me ha recordado a Peace por lo obsesivo de repetir ciertas frases (como la del título y el ‘Así es cómo seacaba el mundo’) pero quizá sea sólo una percepción mía. En cualquier caso, te recomiendo encarecidamente 1974, de David Peace. Es una experiencia, no es una novela.