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Un hombre sueña despierto, la sátira como terapia

Un hombre sueña despierto - Reseña - Destacada

La nueva novela de Tidhar es de lo mejorcito que ha salido en el género los últimos años.

De Lavie Tidhar no hemos hablado demasiado por aquí (solo algún comentario sobre su paso por el Celsius de 2016), así que vamos a empezar diciendo que es un escritor israelí afincado en Londres, algo muy relevante para el tema que nos ocupa. Su primera novela, Osama (publicada en 2012 en la ya difunta RBA Fantástica y traducida por Raúl García Campos) fue todo un soplo de aire fresco en la literatura de género. Desde la novela negra y con un narrador en primera persona, Tidhar creaba un mundo sin terrorismo en el que el detective Joe tenía que encontrar a un escritor de novelas pulp protagonizadas por un tal Osama Bin Laden. La novela, además de estar escrita de una manera maravillosa y desde el amor al género negro, toca una de las obsesiones recurrentes de la obra de Tidhar: la barrera entre lo real y lo imaginario.

La otra de sus obsesiones, la Segunda Guerra Mundial, la encontramos en su segunda novela autoconclusiva: The Violent Century (inédita en español), en la que dos superhéroes tienen en sus manos el destino de la humanidad durante dicha guerra. De Un hombre sueña despierto, la tercera novela (también autoconclusiva) de Tidhar, que publica hoy mismo Kailas Editorial en España con traducción de Puerto Barruetabeña Díez y cuyo primer capítulo tenéis aquí mismo, se podría decir que es una mezcla de ambas. Y también una de las mejores novelas de género de los últimos años.

A Man Lies Dreaming - Portada EEUU

En otro lugar y otro tiempo, Shomer está soñando

Un hombre sueña despierto comienza como muchas novelas de género negro. Un detective llamado Wolf que se gana la vida en Londres recibe la visita de Isabella Rubinstein, una judía que le encarga la misión de encontrar a su hermana desaparecida. El hecho de que se trate de una judía no sería relevante si Wolf no fuera quien es: un político venido a menos de la Alemania nacionalsocialista que ha tenido que marcharse a Londres a ganarse la vida de la mejor manera posible, después de perder las elecciones en su país. Igual que muchos de sus aliados y compañeros, aunque será el pobre Wolf el que salga peor parado y el que sufra la mayor parte de los reveses de la pobreza y la vida de los bajos fondos.

Cualquiera que haya leído antes a Tidhar sabe que el autor no se anda con chiquitas y Un hombre sueña despierto es una novela dura, muy dura. Hay escenas realmente incómodas de leer, tanto de violencia y mutilaciones como de sexo un tanto escabroso. Una de las claves de Un hombre sueña despierto es el tono humorístico y satírico que destila, necesario para comprender la novela y para que estas mismas escenas no queden encasilladas en lo chabacano. Wolf no deja de pasar penurias a lo largo de todo el libro y precisamente a través de su narración en primera persona, en forma de entradas de diario, conseguimos adentrarnos en la naturaleza deleznable del personaje y empatizar con cualquier cosa que suponga una adversidad para él. Luego tenemos a Shomer, cuyas apariciones están mucho más espaciadas y queda en un segundo plano, a pesar de tratarse de un personaje clave para entender el tono de la narración. Un consejo: no leáis la contraportada de la edición de Kailas. Intentad llegar a la novela lo más vírgenes posible.

Lavie Tidhar - Muro
Tidhar usa la ucronía como válvula de escape para la triste realidad de este verdadero protagonista de la historia, y plantea un mundo en el que el nacionalsocialismo nunca llegó al poder y el comunismo ha conseguido ganar fuerza en la Europa de mediados del pasado siglo. Como ucronía, será mucho más disfrutable para todo aquel que tenga unos mínimos conocimientos de este momento tan importante de nuestra historia reciente y de sus principales protagonistas, que pueblan las páginas de Un hombre sueña despierto. Pero es un libro apto para cualquier tipo de público. Cualquier tipo de público con estómago. Lo recalco porque hay escenas realmente escabrosas que ensalzan esa sátira que comentaba anteriormente y que pondrán a prueba nuestra entereza.

El estilo que utiliza Tidhar en esta ocasión es más cercano al de su primera novela, Osama. No ya por el hecho de que también se trata de una novela negra escrita en primera persona, sino porque el trasfondo onírico y la manera que tiene Tidhar de viajar entre mundos también se encuentran presentes (en menor medida, eso sí) en Un hombre sueña despierto. Pero ojo: el motor de la novela no es el misterio y aquel que abra las páginas del libro para encontrarse con un thriller de acción o un caso muy enrevesado con final sorprendente se a quedar con un palmo de narices. Vejar, ridiculizar, torturar y hacerle la vida imposible a Wolf es lo único que se puede sacar en claro de la novela, todo ello como antesala para lo que le llega en los compases finales.

A Man Lies Dreaming - Portada GB
En definitiva, si os gusta la ucronía, la historia y los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, la sátira más descarnada y tenéis un estómago a prueba de todo, estáis tardando en ir a comprar un ejemplar de Un hombre sueña despierto. Es una novela importante, que normaliza, se burla y busca superar uno de los acontecimientos más terribles de la historia de la humanidad. Y encima está escrito de una manera magistral.

Sinopsis

Un hombre sueña despierto

Como toda buena novela negra, la trama comienza en la oficina cutre del detective con la visita de una mujer fatal que requiere sus servicios. Aquí empieza la caída libre del personaje en un proceso de humillación y destrucción. Tras todo tipo de vejaciones, Wolf, acabará transformado en judío, en humano..

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