Este sitio utiliza cookies. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Para más información vea la política de cookies.

Cerrar

Me vestiré de medianoche, de Terry Pratchett

Reseñamos la cuarta novela de la serie de Tiffany Dolorido en su fecha de salida.

Ojo: En esta reseña se adelantan algunos acontecimientos de la novela. No es nada especialmente grave, pero quedáis avisados.

Tiffany Dolorido tiene dieciséis años. Hace tres que besó al Invierno —échese un vistazo a la entrega 35 del Mundodisco, La corona de hielo, en la que la nieta de la pastora Sarah Dolorido es cortejada hasta la extenuación por el Señor Invierno y se descubrirá el porqué— y, aunque ha llovido mucho desde entonces (y no precisamente sapos), hay quien no lo ha olvidado. Porque si algo hace (involuntariamente) la joven Dolorido es levantar pasiones, y en esta ocasión, las flechas de Cupido apuntan a un maloliente fantasma que lleva más de mil años buscando a una bruja en especial. Y, como en un cuento de hadas, el beso que la buena de Tiff le dio al Invierno despertó al tipo maloliente en cuestión, un ser sin ojos (tiene un par de agujeros por los que se puede verse lo que sea que haya al otro lado) al que las brujas conocen como el Hombre Astuto. Pero ¿quién es realmente? ¿Y por qué busca a una joven bruja en especial? ¿Y de veras es esa joven bruja Tiffany? ¿Y qué puede hacer ella para escapar de su insistente intento de caza? Todas estas preguntas y un buen puñado más, un puñado relacionado con los escurridizos Nac Mac Feegles, tienen respuesta en el volumen número 38 de la saga del Mundodisco, la cuarta novela que protagoniza la, oh, sí, realmente atractiva (para toda clase de tipos malos) Tiffany Dolorido.

Con apariciones estelares de Tata Ogg, Yaya Ceravieja y la única maga de la Universidad Invisible, Eskarina Herrero, Me vestiré de medianoche sigue la línea (de fábula juvenil) que arrancó con la primera aventura de la señorita Dolorido, aquella que la llevó a salvar a su hermano, y de paso al hijo del barón de su tierra (de la que ahora es la única bruja), en Los pequeños hombres libres. Y en este caso reflexiona sobre las apariencias, los falsos mitos y lo necesario que puede resultar el miedo. En ese sentido, escuchemos (o leamos) lo que la mítica Eskarina le dice a Tiffany en un momento dado: «Bueno, Tiffany, pues ahora debes hacer sitio al miedo, al miedo bajo control». ¿Para qué? Para hacer frente al Hombre Astuto. Para hacerle frente con cautela, evitando dejarse llevar por todo lo que su sombrero puntiagudo le promete solucionar sin problemas. Porque esta vez no le bastará con su condición de bruja para hacer frente al Mal (encarnado por el tipo maloliente en cuestión), y es que, de hecho, es su condición de bruja lo que la hace vulnerable. Porque lo que el Hombre Astuto fue en otro tiempo es cazador. Cazador de brujas.

I Shall Wear Midnight Special Fan Cover Edition

Portada de la edición especial inglesa con caras de lectores en la portada. ¿Estáis?

Acompañada de Rob y el resto de hombrecillos azules de quince centímetros (y un acento especialmente divertido, una versión épica del galleguiño) armados hasta los dientes, Tiffany se adentrará en la gran ciudad, Ankh-Morpork, donde conocerá a la bruja Proust, la propietaria del Emporio Boffo de Artículos de Broma. El Emporio se dedica a suministrar verrugas y sombreros puntiagudos a todas las chicas que quieren pero no pueden ser brujas (aunque sea solo para su despedida de soltera), como Leticia, la engreída prometida del hijo del barón, que después de todo resulta no ser tan engreída como parece. ¿Y por qué se adentra la pequeña bruja en Ankh-Morpork? Oh, muy sencillo. Tiene un mensaje que darle al hijo del barón y el mensaje tiene que ver con su padre. Porque las brujas del Mundodisco no roban bebés y cosas por el estilo, no. Se dedican a curar y a solucionar problemas. Pero, aun así, dan miedo. Por culpa de los falsos mitos. «Sabemos que ocurre a veces —dice la bruja Proust—. Cada pocos siglos, o así, de repente todo el mundo cree que las brujas son malas. Nadie sabe por qué. Parece que sucede, sin más».

Aunque no esté a la altura de las mejores entregas del apartado «brujas» de la serie (la genialísima e imparable serie), Me vestiré de medianoche es un eslabón más de la cadena de la cada vez menos pequeña (y, por los dioses, mayores y menores, pardiez, menos ingenua) Tiffany Dolorido. No olvidemos, en ese sentido, que el título de la novela hace referencia a decisión que toma la propia Tiffany en Un sombrero de cielo: «Cuando sea mayor vestiré de medianoche, decidió. Pero, por ahora, tenía suficiente de oscuridad.» ¿Y qué quiere decirnos con eso? Oh, que definitivamente Tiff se ha hecho mayor. Y que probablemente en la próxima entrega ande buscando seriamente un pretendiente. O, mejor dicho, que el pretendiente la busque esta vez en serio a ella (entendiendo «en serio» como «con la esperanza de que no sea otro villano»). A nivel formal, si bien es cierto que Pratchett no se exige tanto en sus llamadas novelas juveniles como en el resto, no puede evitar resultar tan deliciosamente aventuresco y desternillante como siempre. Eso sí, con muchas menos subtramas. De hecho, con ninguna. Porque si por algo se caracterizan las novelas protagonizadas por Tiffany Dolorido es por que el narrador sigue sus pasos y no abre otros caminos: de ahí que los capítulos sean menos complejos y que la historia se solucione sin necesidad de cerrar los, a menudo, demasiados frentes abiertos. Puede que por esta razón al lector más exigente de Pratchett le sepan a poco las aventuras de la señorita Dolorido, pero inevitablemente las disfrutará como disfruta del resto. Porque son tan altamente disfrutables como la que más. Y si encima, como ocurre en este caso, acaban definitivamente con la adolescencia de su protagonista, además de disfrutables resultan extremadamente prometedoras, por lo que vendrá.

Sinopsis

Me vestiré de medianoche

Con casi dieciséis años, Tiffany Dolorido ya es una bruja en pleno derecho. Ha pasado varios años estudiando con brujas veteranas y ahora ejerce su oficio sola en su tierra natal. Como bruja de la Caliza, lleva a cabo esas partes de la brujería que no son nada divertidas ni glamurosas, que no tienen nada que ver con varitas y de las que rara vez se oye hablar: hace el vulgar trabajo de cuidar a los necesitados. Pero alguien, o algo, está fomentando el miedo, inculcando oscuras ideas contra las brujas y resucitando rumores muy desagradables sobre ellas. Con la ayuda de sus diminutos aliados azules, los pequeños hombres libres, Tiffany deberá encontrar el origen de este malestar y derrotar al mal.

Inicia sesión y deja un comentario

2 Responses to “Me vestiré de medianoche, de Terry Pratchett”

  1. Baiasca dice:

    Por lo que dijo El Hombre del Sombrero en la última DWCon no tiene, al menos por el momento, intención de hacer más libros de Tiffany. Comentó que ha contado la historia que tenía que contar, yo estaba esperando a que publicarán este último libro para ver si con esto me bastaba o no.

    También comentó que en caso de que Tiff volviera a aparecer en el mundodisco sería, en todo caso, en la saga normal, dado que ya no es un personaje juvenil como tampoco lo es su historia.

    Estoy deseando leerlo.