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Asesinos y Templarios: las cinco claves para entender «Assassin's Creed»

Cinco buenos motivos para engancharse a una de las sagas más relevantes de los últimos tiempos.

La saga de ciencia ficción, aventuras e historia de Ubisoft creada por el canadiense Patrice Désilets ha alcanzado una gran popularidad y vendido millones de copias de sus juegos en todo el mundo. Desde Fantífica nos gustaría plantearos algunas razones de peso para probarla, en caso de que todavía no lo hayáis hecho. Y para los que ya estáis familiarizados con ella, sirva este artículo para recordaros por qué gusta tanto la lucha entre Asesinos y Templarios, por qué son tan carismáticos Altaïr, Ezio Auditore, Connor o Edward Kenway, y por qué si viajamos a cualquier ciudad que aparece en el juego será difícil evitar fijarnos en los detalles que hacen de esa calle, plaza o edificio algo realmente especial. Estas son nuestras cinco razones de peso para jugar a la serie «Assassin’s Creed».

Ficción histórica

Assassin's Creed
El primer apartado que debemos mencionar a la hora de hablar de «Assassin’s Creed», y uno de los más importantes, es su deliciosa mezcla de ficción e historia. La primera entrega de la saga, la protagonizada por el sirio Altaïr, ya auguraba una prometedora línea a seguir con su irresistible combinación de realidad, ficción, historia y ucronía, todo ello salpicado con una interesante pizca de distopía por razones que comentaremos más adelante.

La historia que plantean los videojuegos de Ubisoft necesita de personajes históricos que nutran el guión y las líneas de diálogo que desfilan por nuestras pantallas de juego. Personajes que resultan verosímiles y sobre los que la compañía proporciona datos reales que podemos contrastar sin problemas consultando cualquier enciclopedia o fuente de internet. George Washington, Lorenzo de Médici, Benjamin Franklin, Leonardo Da Vinci, John Adams, César Borgia, Edward Teach… Todos ellos han sido retratados en la serie, con diferencias respecto a la realidad histórica que los hacen aún más llamativos dentro del trasfondo de los juegos. Los datos que no se corresponden con la realidad han sido insertados en la trama de manera que sus personalidades y actitudes encajen sin rechinar con lo que podría esperarse de ellos en las situaciones en las que se ven envueltos al tratar con los Asesinos y los Templarios.

En la saga «Assassin’s Creed» es fácil aprender algo de historia: Ubisoft se ha ocupado de ello al introducir de manera bastante habitual descripciones y datos de cada edificio importante, plaza, personaje o lugar que visitemos con el asesino de turno, todo ello gracias a Shawn, cuyo papel dentro del juego es un claro homenaje a Matrix. Si alguien dijo que los videojuegos no servían para aprender estaba muy equivocado. Con «Assassin’s Creed» tenemos nuestra ración de conocimiento mientras nos divertimos.

Los personajes principales

Assassin's Creed
La idea de Ubisoft de hacer que los protagonistas de cada juego sean personajes distinguibles y bien definidos ha resultado ser todo un acierto hasta la fecha. El protagonista de una historia es uno de los factores más relevantes para su calidad, ya que si el personaje principal falla es muy posible que todo lo demás también se venga abajo. Se nota que este aspecto de la serie está muy bien trabajado, hasta el punto de que como jugadores tendremos la sensación de que cualquiera de estos personajes podría haber existido en la realidad, incluyendo a Desmond Miles, protagonista que sirve para hacer de puente en la actualidad con los Asesinos de épocas anteriores y al mismo tiempo descubre su propia historia en el presente e intenta establecer una relación entre el pasado y su origen.

En Assassin’s Creed conocimos el enigmático Altaïr, cuyas motivaciones, virtudes y defectos no se han explorado hasta Assassin’s Creed: Revelations, cerrando el círculo de la historia tanto de Ezio Auditore como del asesino sirio que ya nos encandiló por su manera de hablar, actuar y moverse. Pero tras el éxito de la primera entrega de la saga, la creación de un personaje como el florentino Ezio Auditore, protagonista de un total de tres juegos desde Assassin’s Creed II, supone todo un logro que eleva la saga a cotas superiores. La personalidad y quehaceres de este asesino suponen la consolidación de la serie como una de las mejores en cuanto a creación de personajes se refiere, y en la que somos testigos del progreso de Ezio desde su nacimiento en la República de Florencia de mediados del siglo XV, pasando por su adolescencia, su confirmación como asesino a tiempo completo y su posterior ocaso y búsqueda de la verdad en Assassin’s Creed: Revelations, a la edad de sesenta años y ya en la primera década del siglo XVI.

Assassin's Creed
Pero si Ezio Auditore ha sido el personaje carismático por excelencia dentro de la franquicia (o al menos el que más juegos ha protagonizado), Connor Kenway, el indio que también se hace llamar Ratonhnhaké:ton y por cuyas venas corre sangre inglesa, no le va a la zaga. La infancia de este personaje ha sido más explotada que la de Ezio (con quien dimos un salto directamente a su adolescencia), y quizá por eso su participación en la historia de los Asesinos y en la época de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos cobra más dramatismo.

Edward Kenway, el abuelo de Ratonhnhaké:ton, va a ser el pirata carismático por antonomasia de este año (y encima entrenado por asesinos, con el plus que eso supone), pero en el contexto de esta saga. Por el momento lo ha demostrado con creces, y si no echaos unas cuantas horas a Assassin’s Creed IV: Black Flag y veréis. Los gestos, expresiones, forma de hablar y personalidad de cada uno de estos personajes es difícil de olvidar, eso seguro.

La ambientación

Assassin's Creed
La conjunción entre ficción e historia es uno de las características fundamentales de «Assassin’s Creed», pero también lo es la ambientación de Ubisoft para sus juegos. «Assassin’s Creed» es una saga de ciencia ficción por la introducción de elementos como el Animus —la máquina con la que Desmond Miles puede hacer regresiones y encarnar a sus antecesores Asesinos—, o la historia de fondo con el tema de los Frutos del Edén, que no desvelaremos aquí para no romper la sorpresa a quienes aún no han probado los juegos. Pero dentro de ese esquema de ciencia ficción, la ucronía cobra fuerza con la aparición de una lucha entre facciones que lleva gestándose desde hace siglos.

Otras de las grandes protagonistas de esta larga historia son las ciudades. Ya estemos en la República de Florencia del último tercio del siglo XV, en la Edad Media del siglo XII, en plena Guerra de la Independencia de los Estados Unidos o en El Caribe de la Edad de Oro de la piratería en el siglo XVIII, siempre vamos a encontrar aspectos propios de la época como vestimentas, armamento, estilos arquitectónicos y expresiones de los habitantes de las ciudades que visitemos. Si has jugado a todos los juegos de «Assassin’s Creed», ya sabrás que las Florencia, Venecia, Roma, Monteriggioni y Forli del siglo XV están llenas de arte de la época: esculturas, pinturas, edificios impresionantes, callejuelas y todo el sabor clásico propio del Renacimiento italiano. La ambientación está clavada, elemento que se añade a las bondades de «Assassin’s Creed», ya que un buen escenario es tan necesario como un personaje trabajado.

Assassin's Creed
Pero además del Renacimiento italiano, visitaremos la Edad Media acompañando a Altaïr, quien se encarga de mostrarnos, con sus saltos y correrías por calles y tejados, ciudades como Damasco, Acre, Jerusalén o Masyaf, todas ellas en plena Tercera Cruzada (siglo XII) y con algo que las identifica, ya sean personalidades importantes, edificios en ruinas por la guerra contra Saladino o el azote de la peste, en el caso de Acre.

En juegos más avanzados cronológicamente, como Assassin’s Creed: Revelations, Assassin’s Creed III o Assassin’s Creed IV: Black Flag, asistimos al surgimiento de esplendorosas ciudades como la mágica Constantinopla que visita Ezio Auditore, o Capadocia, y también el Boston y la Nueva York contemporáneas que visita Connor Kenway, con un contraste bastante considerable respecto a anteriores juegos por el diferente trazado, e incluso clima, de dichas ciudades. Kingston, Nassau o La Habana (en las correrías piratiles de Edward Kenway) llegan con un aspecto visual impresionante gracias los recientes avances tecnológicos y los nuevos motores gráficos, que van de la mano con las mejoras hechas a Animus dentro del contexto del juego.

La eterna batalla

Assassin's Creed
Durante toda la saga subyace la contienda entre los Templarios y los Asesinos, que abarca los más diversos conflictos y periodos de la historia. Es la razón por la que Desmond Miles tiene que ponerse en la piel de uno de sus antepasados, desentrañar los motivos de sus actuaciones y descubrir detalles del pasado para comprender el presente y afrontarlo, mediante una serie de pistas que le ayuden tanto a él mismo como a su grupo de amigos. Es el matiz distópico de «Assassin’s Creed», donde se plantea el hecho de que vivamos sometidos a los deseos de los Templarios, siempre en aras de nuestra propia seguridad. Pero ¿realmente es así? ¿Es que no podemos valernos por nosotros mismos? ¿Necesitamos ser controlados de alguna manera por una entidad superior? La ambición y los intereses económicos de los Templarios se entremezclan con el deseo de «controlar por su propio bien», y por ello en el universo de «Assassin’s Creed» la inmensa mayoría vive feliz, salvo por el hecho que unos pocos, entre ellos los Asesinos, conocen la verdad.

Durante más de dos mil años, los Asesinos han combatido contra los Templarios; éstos quieren gobernar (y gobiernan) a la población mediante productos que creen necesarios, sean medicinas, televisión, radio u otras herramientas, con tal de proteger a la humanidad a su manera. Por su parte, los Asesinos pelean contra ellos mediante el subterfugio para evitar ese control absoluto y hacer que sea la propia humanidad la que determine sus actos, lo que se conoce como libre albedrío. Dicho así, es inmediato suponer que los Templarios son los malos y los Asesinos los buenos, aunque los personajes se podrían plantear las cosas de otra manera en cierto punto de la historia y poner en duda el orden establecido. Se introduce de este modo una escala de grises que no habíamos previsto. No en balde el lema de los Asesinos reza: «Nada es verdad, todo está permitido».

Los sucesivos juegos nos animan a hacernos a la idea de que esta lucha milenaria seguirá así hasta el fin de los tiempos, ya que los propósitos de ambas organizaciones siempre estarán en eterno conflicto hasta que quizá, en algún momento, eso cambie.

La banda sonora

Jesper Kyd
El compositor danés Jesper Kyd ha sido el encargado de componer la banda sonora desde el primer juego de la saga, aunque es solo a partir de Assassin’s Creed II cuando el aspecto musical ha cobrado una fuerza inusitada. Si la música de Assassin’s Creed fue algo discreta, aunque ambientara de manera perfecta el tono decadente de la Edad Media de principios de milenio pasado, el Renacimiento italiano de Assassin’s Creed II y Assassin’s Creed: La hermandad suponen una explosión musical en toda regla. Jesper Kyd crea unas partituras impresionantes, dignas de escuchar independientemente del juego pero que además sirven para conectar con ese gran personaje que es Ezio Auditore y con las ciudades que visitamos por el camino. Temas como City of Rome o Echoes of the Roman Ruins (ambos de Assassin’s Creed: La hermandad) forman parte integral del ambiente de la época. Unas reminiscencias italianas mezcladas con la temática oriental acompañan a Ezio en su visita a Constantinopla en el ocaso de su vida, en Assassin’s Creed: Revelations, con temas tan notables como The Road to Masyaf o Sailing to Constantinople. Lo mismo puede decirse del épico tema principal de Assassin’s Creed III o los movidos temas de pura aventura de Asassin’s Creed IV: Black Flag.

Pero si la solemnidad de la banda sonora o los coros angelicales ayudan a definir la atmósfera de las regresiones de Desmond Miles, el tono electrónico que inunda las escenas en el presente es otro de los puntos fuertes de la música de Jesper Kyd. Apple Chamber (de Assassin’s Creed: La hermandad) sería muy buen ejemplo.

Y hasta aquí nuestros motivos para jugar a esta indispensable serie de videojuegos, que se ha convertido en una de las imprescindibles de la última década, ideal para sumergirnos en su poderosa ambientación, en su potente música y en sus magníficos personajes. ¡Esperamos haberos convencido para probarla si no lo habéis hecho ya!

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One Response to “Asesinos y Templarios: las cinco claves para entender «Assassin’s Creed»”

  1. Jana M. Pérez Romero Cyram dice:

    Considero que todos los que aman la historia aunque solo sea un poquito y cualquier persona a la que le gusten las historias de aventuras, disfrutará de lo lindo con los juegos. Considero que es una forma bastante divertida de conocer pequeñas pinceladas de historia, cosa que siempre es algo de agradecer. A parte, los entornos que rodean a los personajes son la leche, si encima te gusta el arte y el urbanismo… puedes disfrutar de todo esto cosa mala.