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Final Fantasy XV no será el juego que queréis que sea

Final Fantasy XV Historia - Destacada

El 29 de noviembre llega a las tiendas la decimoquinta entrega de la saga.

«Diez años de desarrollo para esto» es, posiblemente, una de las frases que más se podrán leer la próxima semana cuando empiecen a verterse en las profundidades de internet las primeras impresiones de los usuarios sobre la nueva fantasía final de Square Enix. Porque sí, es cierto que Final Fantasy Versus XIII (que luego acabaría convirtiéndose en Final Fantasy XV) se anunció por primera vez en el E3 del año 2006 y estaba previsto que se lanzara en PlayStation 3, pero vayamos por partes.

Corría el año 2006 y Final Fantasy XII había supuesto uno de los lanzamientos más controvertidos para los aficionados más acérrimos de la saga, al ser la entrega numerada con la jugabilidad más particular de la franquicia, heredada de Vagrant Story gracias a la participación de Yasumi Matsuno, uno de sus principales responsables. La entrega no llegó a calar del todo y en Square Enix se dispusieron a volver por la puerta grande con eso que les dio por llamar Fabula Nova Crystallis. Pretendía ser algo enorme, un dechado de interconexión narrativa entre tres títulos principales que recogería la idea principal de los cristales de poder característica de la saga y la llevaría hasta nuevos derroteros, metiendo de por medio unas misteriosas deidades llamadas fal’Cie. Los tres títulos eran Final Fantasy XIII, Final Fantasy Versus XIII y Final Fantasy Agito XIII (para móviles). Como habréis podido adivinar, salió todo mal.

Fabula Nova Crystallis
El primer título en salir al mercado fue Final Fantasy XIII, la primera entrega de la que luego se consideraría «La saga de Lightning», pero, de nuevo, no adelantemos acontecimientos. Final Fantasy XIII ya adolecía de esa pretensión narrativa que acabó siendo una de las principales taras del juego, y las treinta horas de secuencias cinemáticas con algo de jugabilidad intercalada recorriendo pasillos con combates aleatorios supusieron una losa demasiado pesada para los aficionados. Quizá fuera esto lo que hizo que los equipos creativos que trabajaban en Fabula Nova Crystallis empezaran a replantearse las cosas. Final Fantasy Versus XIII se empezó a retrasar hasta lo indecible y el siguiente juego en ver la luz fue Final Fantasy Type-0 en 2011 para PlayStation Portable, que no era otro que Final Fantasy Agito XIII encauzado con humildad, sin pretensiones narrativas y de manera muy entretenida. Este acabó teniendo un remake el pasado 2015 para Playstation 4 y Xbox One del que hablamos por aquí. Al margen de todo esto, también vieron la luz Final Fantasy XIII-2 y Lightning Returns: Final Fantasy XIII, juegos que junto a la decimotercera entrega de la saga conformaron, como decíamos, «La saga de Lightning», una versión un tanto descafeinada de la Fabula Nova Crystallis que se complementó (en Japón) con algunas novelas cortas y digitales que enlazaban los acontecimientos entre los juegos.

Todo esto para llegar hasta el pasado E3 de 2013, donde se desveló que Final Fantasy Versus XIII había pasado a llamarse Final Fantasy XV y que los equipos creativos de la compañía se estaban volcando en él como una entrega numerada y principal más, no como un spin-off. Y también, más tarde, que el juego había pasado de manos de Tetsuya Nomura (que también lleva años convirtiendo la franquicia «Kingdom Hearts» en algo ininteligible) a las de Hajime Tabata, que comenzara su andadura como director en la saga con el más que respetable Final Fantasy VII: Crisis Core. Nada de Fabula Nova Crystallis y nada de más retrasos. Sigue habiendo guiños a algunos elementos mitológicos, como los fal’Cie, igual que los había en Final Fantasy Type-0, pero ahora ha pasado todo a un plano muchísimo más secundario. Pero volvamos al titular: ¿por qué Final Fantasy XV nos será el título que queréis que sea?

Final Fantasy Versus XV - Jugabilidad
Lo primero que hay que tener en cuenta es que el juego que se anunció en 2006 como Final Fantasy Versus XIII no es el mismo que se pondrá a la venta la próxima semana. No lleva diez años de desarrollo ininterrumpido porque ha cambiado casi por completo su planteamiento, ha cambiado su equipo creativo y ha cambiado hasta la plataforma en la que se desarrolla. Se podría decir que es un ejemplo muy similar (salvando las distancias en lo del equipo creativo) a The Last Guardian, título que se anunció en el E3 de 2009 como Project Trico para PlayStation 3 y que se podrá a la venta este mes de diciembre para PlayStation 4 como The Last Guardian. Final Fantasy XV tampoco es el juego que se anunció en 2006 porque la industria ha cambiado mucho en diez años. El juego que se anunció en 2006 (o al menos lo poco que se vio de él) era un título más japonés y mucho menos accesible para el público occidental, al contrario que Final Fantasy XV, que pretende justo lo contrario, tanto en su jugabilidad como en su repercusión. Y por último, no, Final Fantasy XV tampoco es el Final Fantasy que están esperando los nostálgicos de los juegos de rol japoneses por turnos. Aunque menos conocidos, Square Enix sigue apoyando el género con las sagas Bravely Default y Dragon Quest o el más reciente I am Setsuna, pero el nombre Final Fantasy (sobre todo sus entregas numeradas) ha quedado como puerta abierta para demasiadas cosas y es lógico que no quieran limitarlo a un nicho de mercado, por mucho que nos cueste admitirlo.

Final Fantasy XV llega de muchas maneras: la película Kingsglaive (de la que también hablamos por aquí), en la que se presenta el prólogo de la historia; los capítulos de animación Brotherhood: Final Fantasy XV, que nos presentan a sus protagonistas; el pequeño minijuego Final Fantasy XV: A King’s Tale, en el que controlaremos al padre de Noctis treinta años antes de lo que acontecerá en el juego, y el propio juego, claro. El próximo 29 de noviembre es un día clave para una de las franquicias más conocidas y longevas de la historia de los videojuegos y también para los que llevamos años siguiéndola y consideramos ha terminado formado parte de nuestras vidas. No, Final Fantasy XV no será el juego que todos queremos que sea. Y ahí está la gracia.

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