Este sitio utiliza cookies. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Para más información vea la política de cookies.

Cerrar

Dead Cells, la muerte es solo el principio

Uno de los mejores juegos de acción en dos dimensiones de los últimos años.

No hay que ser muy avispado para darse cuenta de que los metroidvania llevan años de moda. Por si algún despistado aún no lo sabe, un metroidvania es un juego de mundo abierto en dos dimensiones de mapa normalmente cuadriculado con ciertos elementos de RPG y en el que tendremos que ir adquiriendo habilidades a lo largo de la aventura para ir desbloqueando nuevas zonas.

Solo en lo que llevamos de 2018 ya se han puesto a la venta Guacamelee! 2, The Messenger, La-Mulana 2 o Dandara, por poner solo unos ejemplos. Se trata de un género en el que cada vez cuesta más destacar debido a la enorme oferta que empieza a haber en todas las plataformas, pero sin duda Dead Cells ha sabido coronarse como uno de los grandes del género desde hace mucho tiempo. Y una de sus grandes bazas es su espíritu roguelike, generación procedimental del mapeado cada vez que empezamos una nueva partida, lo que unido al resto de elementos del juego hará que ninguna partida sea igual que la anterior.

Un desarrollo meticuloso y a medida

Sébastien Bénard, el desarrollador principal del título, comenta en una interesante entrevista en Gamasutra que Dead Cells comenzó como un proyecto muy diferente, un juego free-to-play para móviles que poco a poco se fue convirtiendo en una versión alpha multijugador y, en palabras de su creador, aburridísimo, para terminar por llegar a las tiendas tal y como lo conocemos. Uno de los puntos clave del nacimiento de Dead Cells en la última fase de su desarrollo fue la versión Early Access que llegó a Steam durante 2017 y parte de 2018, ya que un 50 % de los comentarios de los jugadores se tuvo en cuenta y acabó por formar parte del juego final. Motion Twin, la desarrolladora francesa que ha dado vida al juego, se encontraba en una mala situación económica y decidió empezar a vender Dead Cells en una fase temprana del desarrollo, para sobrevivir y también para conseguir pulir uno de los elementos más característicos del videojuego: el combate y la evolución jugable equilibradísimos de los que hace gala.

Entrando en materia, a lo largo de todas y cada una de las partidas el juego nos hace elegir entre un inmenso arsenal de armas principales y secundarias: hay puñales rápidos y que hacen poco daño, espadones lentos y devastadores, granadas, arcos, trampas… Y todo encaja con mayor o menor gracia entre sí: hay arcos de efecto congelante que podemos aprovechar para destrozar a los enemigos con el espadón cuando están quietos, espadas impregnadas con aceite que hacen que las granadas de fuego tengan efectos devastadores y cualquier otra combinación que se os pueda ocurrir. Además de las armas, el protagonista irá encontrando una serie de pergaminos con los que desarrollar una de las tres características principales del juego: brutalidad, táctica y supervivencia, que a su vez estarán ligadas a las armas que acabamos de comentar y permitirán sacarle mucho más partido dependiendo de por dónde decidamos llevar el desarrollo del personaje.

deadcells_1

Un mundo sumido en la enfermedad

Como era de esperar, la historia de Dead Cells no es uno de los puntos fuertes del juego: a lo largo de la partida iremos encontrando varios pergaminos con relatos o ciertos elementos del mapeado que podremos investigar y nos que irán dando alguna que otra pista sobre lo ocurrido. Un rey déspota parece haber elegido la peor manera de enfrentarse a una terrible enfermedad que asoló su pueblo, y encerró en los calabozos del castillo a muchos de los afectados por dicha dolencia. Y no, la cosa no salió bien. Encarnamos a uno de dichos enfermos, quien tendrá que abrirse paso por todo tipo de lugares para alcanzar la sala del trono y vengarse del tirano.

Y es precisamente en el mapa donde encontramos otro de los grandes aciertos de Dead Cells. A lo largo del juego, podremos ir consiguiendo (de forma permanente) ciertas habilidades, como el teletransporte o las plantas trepadoras, que nos permitirán explorar más a fondo cada uno de los niveles y que también nos abrirán el camino hasta nuevas zonas. Así, la primera partida que acabemos puede llegar a ser muy diferente de las sucesivas. Estas nuevas zonas que podríamos llamar secretas en un primer momento también aumentan su dificultad y las recompensas, y los caminos para llegar a ellas se pueden entremezclar, por lo que se podría decir que en lo referente a los niveles también cuenta con un gran abanico de posibilidades. A todo esto hay que añadirle los elementos roguelike que comentábamos al principio, que hacen que cada partida en cada mapa sea muy diferente pero al mismo tiempo conserve todos los elementos característicos de esa zona y que también se tengan en cuenta esas habilidades secretas para añadir nuevos lugares que antes habrían sido inalcanzables. Una locura a nivel de desarrollo de niveles que no hace sino mejorar el acabado final.

deadcells_2

Por si aún no os había quedado claro, Dead Cells es uno de los mejores metroidvania con elementos roguelike que vais a encontrar en el mercado actual de videojuegos independientes para consolas. La versión que hemos probado para escribir estas líneas es la de Nintendo Switch, pero está disponible además para Microsoft Windows, macOS, Linux, PlayStation 4 y Xbox One a un precio de 24.99 €, irrisorio en comparación de las horas de diversión que puede llegar a ofrecer.

Inicia sesión y deja un comentario