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Resident Evil VII: Biohazard, terror en estado puro

Resident EVII - Destacada

La saga «Resident Evil» vuelve por fin a sus orígenes más terroríficos.

Se dice pronto, pero han pasado ya veintiún años desde que Chris Redfield, Jill Valentine, Barry Burton y Albert Wesker, el equipo Alpha del grupo de élite S.T.A.R.S., entraran en la mansión Spencer y se desatara una de las historias más conocidas de la industria de los videojuegos, una que ha llegado a la gran pantalla y a muchos otros medios. Shinji Mikami tomó el relevo de Frédérick Raynal con Alone in the Dark, sentó las bases del género de los survival horror y creó escuela, pero como era de esperar con toda franquicia de éxito, la esencia se fue diluyendo hasta que quedó reducida a juegos de acción con cierto toque de terror.

No obstante, los juegos independientes, aunque en primera persona, han intentado recuperar esa sensación de opresión, agobio y pánico que trasciende el pad de control y azota a todos los que se ponen a los mandos de los protagonistas de un survival horror. Juegos como Amnesia: The Dark Descent, Outlast o, en última instancia, el superventas de alto presupuesto Alien: Isolation, han conseguido que los amantes de los videojuegos de terror sigan encontrando productos atractivos con los que pasar miedo de verdad. Y con el mercado de esta guisa, llega Resident Evil VII: Biohazard, la nueva entrega numerada de la franquicia y la más importante para la compañía japonesa después del fracaso (para la crítica) que supuso Resident Evil 6.

De la mansión Spencer a la mansión Baker

Resident Evii - Baker
Lo primero que llama la atención de Resident Evil VII: Biohazard es el punto de vista desde el que se desarrolla el juego: la primera persona. Puede parecer algo banal, pero es la primera vez que una entrega numerada de la saga hace un cambio tan radical en un elemento tan importante (recordemos el cambio a tercera persona al hombro de la cuarta entrega). Además de esto, en esta séptima también se cambia el enfoque de acción de las últimas para volver a centrarse en el agobiante terror psicológico, y vaya si lo consigue. Resident Evil VII toma lo mejor de los juegos de terror de los últimos años pero no se conforma con quedarse ahí, sino que los lleva a su terreno y lo impregna todo de la fórmula Resident Evil. Pero vayamos por partes.

En el juego controlamos a Ethan, que un día recibe un correo electrónico de Mia, su pareja desaparecida hace ya tres años. En el correo Mia le da la dirección de una mansión en Luisiana, la residencia de la familia Baker, e Ethan decide partir para averiguar qué ha ocurrido. Al llegar descubre que la han secuestrado y que no se encuentra en las mejores condiciones, pero eso ya es otra historia. Sí, Luisiana y una familia de paletos en las profundidades de un pantano: Resident Evil VII utiliza la ambientación del gótico americano y le sienta muy bien. En una de las primeras escenas del juego, Ethan despierta en la mesa de la familia, donde conocemos a Jack Baker, su mujer Marguerite y al hijo de la familia, Lucas. También está a la mesa una anciana que parece ser la abuela, pero que aparte de balancearse y balbucear en su mecedora no parece demasiado lúcida. A partir de aquí iremos conociendo las particularidades y las aficiones de cada miembro de la familia de una manera un tanto peculiar y recorreremos la mansión, la casa de invitados o el invernadero.

De la llave de la espada a la llave del escorpión

Resident EVII - Primera Persona
Como comentábamos al principio, este Resident Evil VII: Biohazard da una vuelta de tuerca a los elementos clásicos de la franquicia desde el punto de vista de la primera persona. Aunque hay puntos de control (que desaparecen en el modo difícil del juego), seguimos teniendo habitaciones en las que guardar nuestro progreso y donde encontraremos un baúl para guardar los objetos del inventario que ya no estemos utilizando. El propio inventario de Ethan será limitado y por casillas, por lo que tendremos que buscar la mejor manera de gestionarlo para llevar encima lo que necesitemos en cada momento. La munición es muy escasa y hay que saber racionarla de la mejor manera posible. La vida se puede regenerar con plantas verdes y un líquido curativo (adiós a los espráis), y también podremos crear munición y curas mediante otros objetos que iremos encontrando a lo largo del juego. En nuestro arsenal tendremos el cuchillo, la escopeta, el lanzallamas y el lanzagranadas, que nos ayudarán a enfrentarnos a los enemigos que nos encontremos a lo largo de la mansión. Enemigos que, ya que estamos, se hacen un poco repetitivos y escasos en ciertos puntos, algo que casa a la perfección con la narrativa y el género al que quiere pertenecer el juego, pero que quizá algunos jugadores no encuentren del todo atractivo.

Eso sí, el verdadero enemigo de esta nueva entrega es la ambientación, la propia mansión. Todos aquellos que hayan jugado a un survival horror saben que esa sensación de opresión y angustia es la mayor dificultad a superar, y en ese aspecto Resident Evil VII lo clava. Durante la mayor parte del juego veremos con la única ayuda de la escasa luz de una linterna, la música es agobiante y llena de efectos de sonido que parecen sugerir ataques inminentes, los pasos del protagonista parecen rebotar en las paredes cada vez que andamos y nos obligarán en más de una ocasión a darnos la vuelta para comprobar si hay algo detrás nuestro. También es cierto que hay más de un susto y alguno un tanto burdo, pero es todo lo demás lo que convierte a esta entrega en uno de los mejores juegos de terror de los últimos años. No podemos ni imaginarnos cómo será jugarlo con las PlayStation VR, pero eso se lo dejamos a los valientes.

Resident Evil VII - Hall
Resident Evil VII: Biohazard no es un juego demasiado largo, igual que los anteriores de la saga. En una primera partida, se puede acabar bien entre las nueve y las once horas, y el mencionado modo difícil lo convierte en una apuesta muy rejugable. Tiene varios objetos coleccionables secundarios para ir recopilando a lo largo de la partida y el de las monedas antiguas está muy bien integrado en la jugabilidad, ya que nos permitirá comprar mejoras de salud y recarga para nuestro personaje y hasta hacernos con la pistola Magnum, una de las armas más potentes del juego.

Paradójicamente, en Japón el juego no ha vendido todo lo que se esperaba, a pesar de que es bien sabido que en el país del Sol Naciente los juegos en primera persona son un producto de segunda que no suele tener tirón comercial. Esperemos que esto no eche atrás a Capcom y la saga vuelva a brillar como ya lo hizo durante su primera época. Resident Evil VII: Biohazard es el camino a seguir, una vuelta a los orígenes pasada por el tamiz de lo moderno y atendiendo a las modas actuales del género. Capcom ha dado en el clavo y lo ha hecho de forma magnífica.

 

Sinopsis

Resident Evil VII: Biohazard

Cuando Ethan abrió su correo, lo último que se esperaba era encontrar un mensaje de su mujer, desaparecida hace más de tres años. El mensaje era muy simple: «Ven a buscarme», con una dirección adjunta que apuntaba a Luisiana. Este mensaje arrastró a Ethan hasta una decrépita mansión en el corazón de la ciénaga, un sitio realmente espeluznante, pero Ethan continuó su búsqueda hasta que un extraño lo atacó por sorpresa. Ethan no tiene ni idea de lo que le espera al despertar. Ahora es la presa de la familia Baker.

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